Conflicto policial en Santa Fe se intensifica
El conflicto policial que ha surgido en Santa Fe se agravó durante la mañana de este miércoles, sin que se lograra solucionar la situación. Decenas de familiares de policías se manifestaban frente a la jefatura de Rosario, donde los vehículos policiales en las calles evidenciaban que la crisis persiste. Esta protesta, que comenzó con mayor intensidad desde la madrugada del martes y ya se extiende por una semana, ha agregado nuevas demandas, como la anulación de sumarios y la revocación de los traslados a disponibilidad de los agentes que se acuartelaron inicialmente.
A pesar de que desde el gobierno provincial se señala que esa etapa está superada, existe una preocupación por la falta de comunicación efectiva que alimenta la frustración entre los efectivos. Desde el Gobierno, expresaron su opinión sobre la posibilidad de que, en el transcurso de la mañana, se pudiera levantar la protesta policial; sin embargo, hasta las 9 a.m. de este miércoles, esto no había ocurrido.
Corte de cadena de mando dentro de la fuerza
Uno de los principales problemas radica en la interrupción de la cadena de mandos dentro de la fuerza policial. Esto ha llevado a que las decisiones de los jefes sean desautorizadas por los propios agentes, quienes continúan con sus reclamaciones. Según fuentes del Gobierno, «lo que se decide en las reuniones llega distorsionado o no llega a las bases de la protesta», lo que genera una situación complicada que se sigue de cerca.
- Despliegue de personal táctico para compensar patrullajes.
- Temor a posibles actos de violencia durante la protesta.
La noche del martes se intensificó el conflicto, exacerbado por un incidente en el que el jefe de la Policía de Santa Fe, Luis Maldonado, ordenó reprimir a familiares y allegados de los uniformados que protestaban. Esto resultó en el acuartelamiento de un número considerable de efectivos, quienes bloquearon calles con alrededor de 100 patrulleros y motos.
Reacción del Gobierno ante las protestas
El gobierno de Maximiliano Pullaro ha adoptado una postura más firme en esta situación, argumentando que hay maniobras políticas tras el conflicto. Por su parte, el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, acusó a algunos policías exonerados de corrupción de instigar el malestar entre los efectivos.
Se reportó que 20 policías fueron pasados a disponibilidad y se abrieron investigaciones penales por el incumplimiento de sus funciones. No obstante, el aumento de uniformados que se suman a la protesta impide al Gobierno desactivar a todos los que se rebelan, temiendo quedarse sin suficiente personal.
Este miércoles, el jefe policial Maldonado indicó que ya no se realizarán más traslados a disponibilidad y recalcó que los efectivos deben estar en la calle.
Contexto de la protesta y problemas internos
La crisis ha perdurado por más de una semana, comenzando tras la muerte del suboficial Oscar Valdez, de 32 años, quien se suicidó en la puerta de la Jefatura de la Unidad Regional II. Este trágico evento despertó la empatía de muchos efectivos, que se identificaron con su historia, relacionada con la situación de aquellos que deben viajar 500 kilómetros para trabajar en Rosario con un régimen de 12 horas laborables y 36 horas de descanso.
A pesar del anuncio de un aumento salarial de $500.000 para los policías de ciudades importantes y $250.000 para los choferes de patrulleros, las manifestaciones continuaron durante el fin de semana, desbordando incluso en enfrentamientos con el personal que custodiaba la jefatura, donde algunos manifestantes fueron reprimidos con gas pimienta.
Durante una rueda de prensa el martes, el ministro Cococcioni confirmó las sanciones a los policías que se negaron a trabajar y subrayó que el descontento entre los uniformados estaba siendo manipulado por exfuncionarios corruptos que intentaban desestabilizar el orden público en la provincia.
Problemas serios dentro de las fuerzas policiales
Desde el Gobierno se detectaron actividades sospechosas en redes sociales que consistían en crear perfiles falsos para desestabilizar la situación. El suicidio de Valdez pone de manifiesto un problema amplio y creciente en las fuerzas de seguridad, que se manifiesta en un incremento de casos similares, con un registro de 17 suicidios de efectivos en 2025. La tragedia es emblemática de un desafiante contexto interno dentro de la policía, que no enfrenta una guerra contra el crimen organizado, sino que lidia con problemas que surgen al interior de la institución.











