Un legado de tradición y sabor
La torta galesa es un postre que trasciende lo culinario, guardando en su esencia memorias, viajes y tradiciones. Este manjar llegó a la Patagonia argentina gracias a los colonos galeses que se establecieron en Chubut durante el siglo XIX, convirtiéndose con el tiempo en un símbolo de hogar, calidez y ocasiones compartidas.
A diferencia de otras delicias navideñas, la torta galesa se caracteriza por ser densa, oscura y rica en frutas secas y deshidratadas. Se creó como una torta pensada para perdurar, ya que puede conservarse durante semanas sin perder su calidad. Esta cualidad, que fue una necesidad en su origen, hoy en día es parte de su atractivo, ya que se trata de un postre que mejora con el reposo, intensificando sus sabores y alcanzando una textura más equilibrada.
El inconfundible aroma de la torta
Su fragancia es un deleite para los sentidos, con combinaciones de manteca, azúcar negra, miel, especias y frutas, formando un conjunto que es tanto intenso como armonioso. En la tradición patagónica, esta torta suele acompañarse con una taza de té negro, enraizada en su herencia galesa, aunque también es perfecta para disfrutar con un café o como postre después de una comida festiva.
Receta de torta galesa
Esta receta es adecuada para 4 personas y se preparan con los siguientes ingredientes:
- 200 g de manteca
- 200 g de azúcar negra
- 3 cucharadas de miel
- 250 g de frutas secas y deshidratadas picadas (pasas, nueces, almendras, cáscara de naranja, etc.)
- 200 ml de té negro bien cargado
- 2 huevos
- 300 g de harina común
- 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1 cucharadita de mezcla de especias (canela, nuez moscada, clavo)
Pasos para la preparación:
- Hidratar las frutas: Calienta el té negro y viértelo sobre las frutas secas y deshidratadas. Déjalas reposar durante al menos una hora.
- Preparar la masa: Bate la manteca con el azúcar negra hasta obtener una mezcla cremosa. Integra la miel y los huevos uno a uno.
- Unir ingredientes secos y húmedos: Mezcla la harina con el bicarbonato y las especias. Incorpora esta mezcla con la batida de manteca, alternando con las frutas hidratadas y el líquido restante del té.
- Hornear: Vierte la masa en un molde previamente enmantecado y enharinado. Cocina en horno moderado (160–170 °C) por aproximadamente 1 hora y 15 minutos, o hasta que al insertar un palillo, este salga limpio.
- Reposar: Deja enfriar completamente y, si es posible, envuélvela y deja reposar uno o dos días antes de disfrutarla. Esto permitirá que el sabor se intensifique y la textura mejore considerablemente.











