La ceguera política y los deseos como realidades
En 1978, un año crítico para las utopías colectivas del siglo XX, la izquierda europea se enfrentaba a un desconcierto que retumbaba en su interior. Atrapada entre la burocracia del bloque soviético y una serie de derrotas electorales en Occidente, sus discursos empezaban a mostrar claras señales de agotamiento. Fue en este marco de confusión que el filósofo francés Louis Althusser, uno de los intelectuales más destacados de la segunda mitad del siglo, articuló una reflexión penetrante: «Una de las peores formas de ceguera política consiste en tomar los propios deseos por realidades«. Esta frase, lejos de ser un simple aforismo, se erige como un tratado de supervivencia intelectual que, en el contexto actual de posverdad y polarización extrema, resuena con particular relevancia.
El contexto detrás de la frase
Para comprender la génesis de esta advertencia, es necesario sumergirse en su libro Lo que no puede durar en el Partido Comunista, publicado en el mismo año. Este texto, que surgió a partir de una serie de artículos en el diario francés Le Monde, propone una crítica feroz a las estructuras del Partido Comunista Francés (PCF), que acababa de experimentar un devastador retroceso electoral tras la ruptura de su coalición con los socialistas de François Mitterrand. Ante tal fracaso, la respuesta de la alta dirección se movió hacia el camino del autoengaño, optando por la manipulación de los datos y la declaración de victorias morales, aferrándose a manuales ya obsoletos.
- Althusser denuncia la desconexión entre los burócratas y las demandas sociales.
- Su diagnóstico apunta que el abandono del análisis científico lleva a la ruina.
Así, el autor retrata a las organizaciones políticas que prefieren autoinmolarse antes que aceptar la realidad cambiante del mundo.
Una reflexión irónica
La ironía de la advertencia de Althusser es palpable cuando se contrasta con un graffiti icónico de las revueltas del Mayo del 68 en París, donde se podía leer: «Tomen sus deseos por realidades, porque creen en la realidad de sus deseos«. Para los estudiantes que se oponían al conservadurismo de Charles de Gaulle, el deseo se concebía como una fuerza liberadora. Sin embargo, en 1978, Althusser rehúsa este ideal, transformando esa misma expresión en una advertencia sobre lo que él consideraba una patología destructiva. En términos políticos, subrayaba que confundir lo que deseamos con lo que realmente ocurre es un camino directo hacia la ceguera y la derrota.
El legado de Althusser en el contexto actual
La premisa de Althusser sobre la importancia del análisis científico en política se mantiene relevante en la actualidad. Su crítico enfoque hacia las estructuras ideológicas se traduce en una cautela sobre cómo nuestras certezas emocionales pueden ser manipuladas. En la era digital, millones de ciudadanos se encuentran en una trampa similar a la que él denunciaba: rodeados por algoritmos que refuerzan sus sesgos, consumiendo información que coincide únicamente con sus prejuicios.
Su legado se convierte en una lección amarga pero necesaria de asumir: si la política contemporánea elige ignorar la realidad material en favor de los deseos infundados, terminará inevitablemente sumida en la ceguera.
Biografía de Louis Althusser
Nacido el 16 de octubre de 1918 en Bir Mourad Raïs, Argelia, bajo el dominio colonial francés, Althusser se estableció en Francia donde se unió a la Escuela Normal Superior de París. Marcada por los traumas de la Segunda Guerra Mundial y su tiempo en un campo de prisioneros alemán, su vida estuvo llena de desafíos, incluyendo trastornos psiquiátricos crónicos. Se integró al PCF en 1948 y se destacó como un referente del estructuralismo marxista, proponiendo una visión científica de la teoría política.
- Obras destacadas: La revolución teórica de Marx, Para leer El Capital, Ideología y aparatos ideológicos del Estado.
- Falleció en 1990 tras un trágico episodio que marcó su vida personal.
Su legado perdura, ofreciendo poderosas reflexiones sobre el estado de la política y la sociedad, y su obra sigue influyendo en el pensamiento contemporáneo.











