Unos días de angustia en Venezuela
El arquitecto argentino-israelí Yaacob Harary, de 71 años, regresó a Tel Aviv tras ser liberado de una prisión en Venezuela, donde fue detenido por 490 días bajo el régimen chavista. Harary relató los horribles sufrimientos que experimentó y cómo fue la travesía desde Panamá a Venezuela para establecer una fábrica de productos lácteos con su socio venezolano, Douglas Javier Ochoa.
Experiencias desgarradoras dentro del penal
En su conmovedora carta, Harary detalla los tratos inhumanos que sufrió durante su detención, incluida la entrega de una identidad falsa mientras se encontraba recluido. Describe las condiciones extremas en las que vivió, como la falta de sábanas en su cama de cemento y un aire acondicionado que funcionaba a temperaturas gélidas. “El frío era terrible. Nos teníamos que bañar con agua congelada”, menciona, poniendo énfasis en la dura realidad de su encarcelamiento.
El arquitecto también habla con inquietud sobre el intento de suicidio de su socio, lo que representa una de sus mayores preocupaciones y lo motivó a compartir su historia: “Decidí hacerlo público para ayudar a la situación de Douglas”.
Los detalles del viaje y la detención
En su relato, Harary detalla cómo llegó a Colombia el 7 de octubre de 2024 y la planificación de su encuentro con Ochoa. Después de cruzar el río Arauca en una lancha hacia Venezuela, las cosas tomaron un giro inesperado al ser detenidos por la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Relata cómo los oficiales, inicialmente amables, cambiaron su actitud una vez que vieron su documentación.
- Fue interrogado y amenazado por un comisario.
- Sus pertenencias fueron confiscadas, incluyendo teléfonos y dispositivos electrónicos.
- Ambos fueron trasladados a Caracas en un viaje de 16 horas sin alimentación apropiada.
Una vez en Caracas, Harary y Ochoa fueron recluidos en diferentes celdas, donde enfrentaron una alimentación escasa y condiciones inhumanas. “No nos dieron comida por la hora”, recuerda sobre su llegada a una prisión de máxima seguridad.
La vida en prisión
Dentro del penal Rodeo 1, Harary describe el clima opresivo e insalubre, así como la situación psicológica deteriorada de los prisioneros. Las instalaciones carecían de luz y la comida era monótona: dos huevos y arepas para el desayuno, arroz y pechuga para el almuerzo, y cenas casi idénticas.
Mientras describe la angustia diaria en el penal, Harary menciona el calamitoso estado de salud mental de su socio, quien intentó quitarse la vida después de ser presionado por la llegada de su madre, creando un ambiente de desesperación entre los prisioneros. “Al final, si hubiera dormido un poco más, se hubiera desangrado”, señala sobre la trágica experiencia.
El desenlace y la liberación
Harary fue finalmente liberado el 11 de enero, cuando le comunicaron que debía vestirse para salir sin llevar nada consigo. Al llegar nuevamente a la libertad, se encontró con la necesidad de documentar su experiencia, enfatizando que las condiciones a las que fueron sometidos no respetaron sus derechos humanos. “Firmé bajo protesta que no se respetaron mis derechos”, concluyó, dejando en claro la oscuridad de su estadía en un sistema carcelario que él describe como lleno de terror y deshumanización.











