River se lleva la victoria en un partido complicado
La noche en La Pedrera estuvo marcada por el calor, pero también por la tensión que vivió River Plate. El equipo, al borde del fracaso, enfrentaba a Ciudad de Bolívar con un clima cargado de exigencia desde la tribuna donde se clamaba por más «huevo y corazón». La situación no se veía favorable hasta que un joven jugador de la cantera, Joaquín Freitas, realizó una brillante jugada individual. Tras ser derribado por Elías Martínez dentro del área, el árbitro, Nicolás Ramírez, señaló penal.
El deseo de Marcel Gallardo y su equipo de salir adelante se cristalizó cuando Juanfer Quintero tomó el balón y, con un potente tiro rasante, engañó al portero rival Rufinetti, quien había tenido una destacada actuación. Este gol no solo significó la victoria, sino que permitió a River asegurar su clasificación a los 16avos de final de la Copa Argentina, donde se medirá con Aldosivi.
Un contexto complicado para el equipo
River enfrentó este encuentro en medio de una crisis futbolística, lo que colocó a Gallardo en una situación incierta. En condiciones normales, el director técnico habría rotado a varios jugadores, pero la urgencia hizo que alineara a su mejor plantel. La confusión y la presión eran palpables en el juego, ya que el equipo mostraba dificultades para generar oportunidades claras.
- La posesión del balón fue mayormente de River, pero el manejo fue impreciso, con apuros evidentes.
- El conjunto tuvo su mejor chance al final de la primera mitad, pero un rebote impidió concretar el gol.
- Tras el inicio del segundo tiempo, Ciudad de Bolívar, reforzado por el entusiasmo de su público, tuvo su oportunidad, pero falló en la ejecución.
Cambio de estrategias y el desenlace del partido
A pesar de que se necesitaban cambios en el equipo, Gallardo mantuvo la misma formación al comienzo del segundo tiempo. Posteriormente, decidió realizar modificaciones introduciendo a tres delanteros: Subiabre, Colidio y Freitas, dejando atrás a Juanfer y Galván para acumular más gente en ataque. Sin embargo, la claridad en el juego seguía siendo un problema, aunque ya en el minuto 42, cuando se dio el penal, después de la falta de Martínez sobre Freitas, todo cambió.
Los aficionados, visiblemente frustrados, comenzaron a exigir más entrega a través de cánticos. Sin embargo, fue en ese instante crucial que el penal selló el destino del encuentro. La tranquilidad llegó para Gallardo y los hinchas celebraron aliviados.











