Un regreso a lo grande
El pasado 19 de junio, David Lebón y Pedro Aznar subieron por primera vez juntos al escenario del Movistar Arena en Buenos Aires, marcando el regreso de Serú Girán. Este evento inauguró un nuevo capítulo en la historia de la banda más querida del rock argentino, siendo la primera de cinco presentaciones que ya están todas agotadas. Durante casi dos horas, lo que se vivió no fue solo un concierto, sino una experiencia que demostró que la música creada con pasión y el latido de la emoción puede transportar a las personas y llenar de autenticidad cada rincón del recinto. La presencia intangible de Charly García y de Oscar Moro, quien falleció en 2006, resonó en cada melodía.
Reencuentro de leyendas
Previo al show, un cocktail en el recinto reunió a diversas personalidades que esperaban ansiosos el inicio de la noche. Entre los asistentes se encontraban Lali junto a Pedro Rosemblat, Sandrá Mihanovich, Lalo Mir, Daniel Araoz, Kevin Johansen, Nahuel Pennisi, Mariano Cohn, Gastón Duprat, Gastón Pauls, entre otros, creando un ambiente lleno de expectativa.
A las 21:10 horas, las luces del escenario se apagaron. Lebón apareció desde la derecha, mientras Aznar lo hacía desde la izquierda; se abrazaron en el centro del escenario, y en un instante David resumió la ocasión en tres palabras: “Bueno, llegamos”. El público, compuesto en su mayoría por personas que superaban los 50 años, estalló en una ovación que se mantuvo durante toda la velada.
Un repertorio cautivador
El show comenzó con “Parado en el medio de la vida”, interpretado solo por los dos, con sus voces y guitarras como únicos acompañantes. Este inicio anticipaba el tono de la noche: intimidad y sinceridad. Posteriormente, las emblemáticas “La Grasa de las Capitales” y “Frecuencia Modulada” marcaron la llegada de la banda completa, que incluía a Federico Arreysegor en teclados, Fernando Cosenza en guitarra, Matías Sabagh en batería y Fermín Ferraris también en teclados. Aznar presentó a cada integrante, antes de que Lebón se dirigiera al público visiblemente emocionado: “Quiero agradecer a Pedro, él fue el que juntó a esta gente atrás mío. Trabajaron como locos desde el primer día. Yo necesito decirles a todos ustedes que han pasado muchas cosas desde que nací, y nunca me imaginé que a los 74 años iba a llenar estadios”. La sala respondió con un abrazo sonoro.
El concierto exploró su discografía a través de sus cinco álbumes de estudio de manera equilibrada. Del primer disco homónimo de 1978, que tuvo dificultades para ser aceptado en su lanzamiento, solo sonaron “El mendigo en el andén” y “Seminare”, este último conocido como el himno de los “Beatles argentinos”. Desde La Grasa de las Capitales (1979) se interpretaron cinco temas: “La Grasa de las Capitales”, “Perro Andaluz”, “Noche de Perros”, “San Francisco y el Lobo” y “Viernes, 3AM”. Desde Bicicleta (1980) sonaron cuatro temas, y de Peperina (1981) se interpretaron cinco más. El final llegó con Serú ’92, cuya interpretación abarcó seis canciones, incluyendo el emotivo “Nos veremos otra vez”. El álbum en vivo No llores por mí, Argentina (1982) aportó el homónimo a la lista. Cada etapa de la banda fue honrada sin favorecer ninguna en particular.
Momentos de gran emoción
Cada tema llevó consigo un momento único. La voz de Lebón se quebró de emoción durante “Nos veremos otra vez”, mientras que durante “Canción de Alicia en el país”, en un acto de audacia, Aznar retomó la letra original, refiriéndose a “la policía” en lugar del “rey de espadas”. En “Peperina”, la palabra “huevos” fue pronunciada sin censura, celebrándose por la multitud con alivio histórico. Aznar exhibió su bajo fretless en “Noche de Perros”, logrando un sonido tan potente que estremeció al público, mientras que la guitarra de Lebón resonó completamente, mostrando su maestría. Tras “Desarma y sangra”, se escuchó un espontáneo grito de agradecimiento: “¡Gracias, Charly!”, reconociendo la esencia de Charly García, aunque él no estuviera presente. En las pantallas se mostraron imágenes de García y de Oscar Moro, creando una conexión emocional. Cuando el público coreó el nombre de Charly, Lebón asintió: “Sí señor”, consiguiendo uno de los momentos más emotivos de la velada.
La interpretación de “San Francisco y el lobo” comenzó como una suave melodía acústica, pero se transformó en un clímax potente con la banda completa, llevando a todos los presentes a aplaudir de pie. Antes de “Viernes, 3AM”, Lebón encuestó al público: “¿Están sintiendo?”, provocando un rugido de contrarrespuesta. Luego, Aznar dejó a Lebón en el escenario para su sección en solitario, como lo hizo Charly en antológicas presentaciones.
Lebón aprovechó el momento, tocando “En la vereda del sol” con tumbadoras y compartiendo anécdotas sobre la composición del tema en Uruguay, recordando con risas: “Ahora tengo 10 nietos”. A continuación, Aznar se hizo cargo de su guitarra y presentó “Déjame entrar”, relatando que había soñado “Uno en uno”, describiendo cómo lo había imaginado cantado por Lebón. Las palabras de Aznar dejaron a la audiencia en un silencio profundo, lleno de significado.
Precediendo a “Mundo agradable”, Aznar evocó el recuerdo de cómo, al presentar la canción a Lebón y García, ambos la reconocieron como “su Imagine”. Lebón sonrió y narró historias de tiempos pasados, agregando humor sobre su realidad en esos momentos.
Un legado en evolución
El cierre del segmento central llegó con la presencia de Juanito Moro, el único invitado de la noche, presentado por Aznar como “parte de la familia”. Con gran destreza, el hijo de Oscar Moro se integró a la batería, dejando su propia huella en “Cuánto tiempo más llevará” y concluyendo con “No llores por mí, Argentina”. Este fue el instante más conmovedor de la velada, simbolizando cómo la historia de Serú Girán continúa viva a través de un nuevo legado.
El setlist de 22 temas abarcó con justicia toda la carrera de la banda, si bien algunos fanáticos pudieron lamentar la ausencia de clásicos como “Eiti Leda.” La noche finalizó con “Peperina”, seguida por el ritual colectivo de volver a interpretar “Seminare”, con miles de voces rasgando el aire en un coro inolvidable, mientras la audiencia levantaba sus teléfonos. A las 23:07, Lebón se despidió con un conmovedor: “Todo el amor para ustedes”.
Al salir del Movistar Arena, cientos de personas se marcharon con los ojos brillosos, sintiendo una mezcla indescriptible. Quizás la sensación que todos compartían era la certeza de que lo verdadero nunca se desvanece del todo: que Charly y Moro estaban presentes de alguna forma, que Juanito entregó su talento donde su padre lo hacía, y que Lebón y Aznar, a sus 74 y 66 años, entregaron todo en el escenario. Un día que quedará marcado en la memoria de todos los asistentes.
Los siguientes cuatro shows en el Movistar Arena están programados para el 21 de junio, 10 de julio, y 9 de agosto, todos con entradas agotadas. Además, la gira continuará por Córdoba el 26 de junio, Rosario el 4 de julio, Mendoza el 25 de julio, y Mar del Plata el 14 de agosto, con otra fecha en Córdoba el 25 de septiembre donde aún hay entradas disponibles.











