Descubrimiento de documentos históricos
La masonería, rodeada de un halo de misterio a lo largo de su existencia, siempre ha sido objeto de mitos y leyendas. Históricamente, estos relatos han sido transmitidos principalmente a través de testimonios orales, así como por la limitada documentación disponible, resultado del secretismo y la decisión de varios miembros de ocultar su afiliación. A pesar de ello, algunas figuras destacadas de la historia argentina como Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, y Agustín P. Justo han hecho pública su relación con la masonería. Recientemente, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones ha dado a conocer documentos que sugieren que Juan Domingo Perón, figura clave del justicialismo, y Raúl Alfonsín, ex presidente, también estuvieron vinculados a esta institución.
Documentación inédita
Los documentos que han salido a la luz forman parte del archivo de la mencionada Gran Logia, que ha decidido difundir esta información durante su participación en La Noche de los Museos. Pablo Lázaro, presidente de la Gran Logia, explicó que la masonería no tiene nada que ocultar y que en épocas de persecución, muchos preferían permanecer en el silencio. En este contexto, Lázaro recordó que la organización ha contado con masones españoles que buscaron refugio durante la dictadura de Franco.
La Gran Logia, que es una federación de logias en todo el país, ha estado trabajando en la recuperación y clasificación de documentos históricos. Este esfuerzo incluye la digitalización y la creación de una plataforma en línea para investigadores y público en general. La masonería en Argentina, aunque se remonta a la creación de la Gran Logia en 1857, ha evolucionado, dejando atrás épocas de secretismo.
Perón y su relación con la masonería
A pesar de las reiteradas vinculaciones entre Perón y la masonería, el ex presidente nunca admitió su pertenencia, descalificando frecuentemente a la misma. Durante sus primeros pasos en la política, estuvo relacionado con el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), una logia militar secreta que fue crucial en el derrocamiento del gobierno en 1943. En un libro del historiador Robert Potash, se revela que el GOU consideraba a la masonería como una amenaza, llegando a afirmaciones gravemente despectivas hacia otros personajes históricos como José de San Martín.
Años después, durante su exilio, Perón confesó a Tomás Eloy Martínez que su gobierno había sido aplastado por una «sinarquía internacional» que incluía a la masonería entre sus actores. En una conversación, resaltó la creencia de que la masonería había jugado un papel central en la independencia de los países latinoamericanos.
Documentos sobre Alfonsín
En contraparte, la vinculación de Alfonsín con la masonería ha sido más tenue, y no se habían encontrado referencias claras sobre su afiliación. Sin embargo, la Gran Logia ha presentado recientemente documentos que evidencian su interés en integrarse a esta organización, incluyendo una solicitud formal de ingreso fechada en 1974 y una fotografía adjunta en la que aparece joven. En esta solicitud, Alfonsín responde a preguntas, admitiendo ser abogado y mencionando a Sergio Montiel como su contacto masón.
La documentación también incluye cartas de la Gran Logia de Chile donde se refieren a Alfonsín como «nuestro Querido Hermano» y que atestiguan su participación en eventos masónicos en 1983. Este descubrimiento ha generado un renovado interés sobre su legado en la tenida masónica. La colección de documentos de Perón y Alfonsín será exhibida en La Noche de los Museos, contribuyendo al debate en torno a sus posibles vínculos con la masonería y la historia de la política argentina.











