Nuevas medidas para combatir la influenza
La influenza se mantiene como una de las principales enfermedades respiratorias que pueden prevenirse mediante la vacunación, presentando un impacto significativo en la salud mundial. Cada año, esta enfermedad causa millones de infecciones, hospitalizaciones y miles de muertes, afectando particularmente a personas mayores, niños en edad temprana y aquellos con enfermedades crónicas.
Esfuerzos para mejorar la producción de vacunas
Ante esta problemática, diversas entidades internacionales y actores del sector salud se han unido para potenciar la producción y el acceso a vacunas en América Latina. El objetivo es mejorar la respuesta de los sistemas de salud y disminuir la dependencia de suministros externos.
De acuerdo con estimaciones de la Organización Panamericana de la Salud, la carga de enfermedad generada por la influenza en la región es considerable. Entre 2015 y 2019, en seis países sudamericanos que suman más de 300 millones de habitantes, la circulación del virus llevó a entre 51 y 78 millones de casos leves a moderados durante las temporadas de gripe. Asimismo, se registraron entre 323.000 y 490.000 hospitalizaciones y casi 47.000 muertes relacionadas con la enfermedad en ese mismo periodo.
Recomendaciones sobre vacunación
Por esta razón, el Grupo Técnico Asesor sobre Enfermedades Prevenibles por Vacunación aconseja que los países mantengan políticas de vacunación enfocadas especialmente en grupos de riesgo, incluyendo niños pequeños, embarazadas, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y trabajadores de la salud.
Innovaciones en el desarrollo de vacunas
La investigación científica ha promovido el avance en plataformas tecnológicas que buscan aumentar la efectividad contra el virus de la influenza. Una de las innovaciones más relevantes son las vacunas desarrolladas mediante cultivo celular, una técnica que evita ciertas variaciones que pueden surgir en los métodos tradicionales basados en huevos. La investigación ha demostrado que este tipo de vacunas pueden conseguir hasta un 19,8% más de efectividad en comparación con las vacunas tradicionales, especialmente en situaciones de emergencia sanitaria, gracias a su producción más flexible y escalable.
Otra innovación importante es el uso de adyuvantes que incrementan la respuesta del sistema inmunológico, especialmente en poblaciones vulnerables como los adultos mayores, quienes a menudo muestran una respuesta menos intensa a las vacunas convencionales.
Acuerdo para potenciar la producción
En este marco, se firmó un acuerdo de largo plazo entre la Organización Panamericana de la Salud y la compañía farmacéutica CSL Seqirus para aumentar el suministro de vacunas antigripales en América Latina. Esta iniciativa se llevará a cabo en colaboración con la empresa argentina Sinergium Biotech, la cual estará involucrada en el proceso de llenado y distribución regional desde su planta en Garín, Buenos Aires.
El proyecto prevé inversiones destinadas a fortalecer la capacidad de fabricación regional y facilitar la transferencia de tecnología relacionada con la producción de vacunas, buscando crear un suministro sostenible, confiable y escalable para los países que son parte del fondo rotatorio regional.
Preparación y respuesta ante futuras pandemias
Desde las empresas involucradas, se destaca que esta colaboración público-privada es fundamental para mejorar la preparación ante futuras pandemias y asegurar un acceso oportuno a herramientas de prevención. Las lecciones aprendidas en los últimos años subrayan la necesidad de contar con capacidades regionales para fabricar, envasar y distribuir vacunas, lo que permite acortar los plazos de entrega y mejorar la respuesta ante situaciones de emergencia sanitaria.
En este sentido, la combinación de innovación tecnológica, transferencia de conocimiento y las alianzas estratégicas entre organismos internacionales y la industria farmacéutica se presentan como estrategias clave para fortalecer los sistemas de salud y ampliar la protección contra enfermedades infecciosas.











