Menú de productos para el cuidado vulvar
Te proponemos un ejercicio rápido: pregunta a las mujeres a tu alrededor, tal vez en un grupo de WhatsApp, si se lavan la cara con agua y jabón. La mayoría, seguramente, hablará sobre geles de limpieza, serums, diversos ácidos y vitaminas, antes de llegar, al final, a la crema hidratante y el protector solar. Esta tendencia se está replicando con fuerza en el mercado del skincare vulvar, donde ya encontramos una variedad de limpiadores friendly pH, geles rejuvenecedores para la zona genital y, lo más innovador, desodorantes pensados para la parte más íntima del cuerpo.
La opinión de los expertos
Marita Alonso, periodista española, destacó en El País que el mercado está aprovechando la ansiedad genital: «‘Las vaginas no tienen que oler a galletas’». En Argentina, esta tendencia se manifiesta a través de publicidades de desodorantes que se promocionan como para todo el cuerpo, pero que en realidad están destinados para el área genital, así como el uso del ácido hialurónico en los labios menores y mayores.
La ginecóloga Melisa Pereyra, con casi 900 mil seguidores en Instagram, aclara que la elección de productos es más sencilla de lo que parece: «Los productos recomendados son los desarrollados específicamente para la zona íntima o, directamente, agua. Si no los tienes, la recomendación siempre va a ser agua». El problema no radica en sumar, sino en que no se altere el equilibrio natural de la vulva.
Importante diferencia en el cuidado
La clave está en el pH: a diferencia de los jabones comunes, los productos íntimos están formulados con un pH ácido similar al de la vulva, lo que ayuda a preservar la microbiota. El uso de productos inadecuados, con fragancia o un pH más alcalino, puede alterar ese equilibrio, aumentando el riesgo de infecciones. Los síntomas como ardor, picazón y flujo con mal olor son señales de alerta.
A pesar de la confusión generada por el término “higiene íntima”, que a menudo no distingue entre vulva y vagina, la higiene debe enfocarse en la vulva, la parte externa, ya que la vagina es un órgano interno que tiene capacidad de autolimpieza y no debe entrar en contacto con productos.
El auge de nuevos productos
La industria cosmética ha adoptado una estrategia conocida: replicar en la zona genital las rutinas de cuidado facial. Así, han surgido brumas refrescantes y mascarillas específicas. La doctora Pereyra interpreta este fenómeno como positivo, ya que permite hablar abiertamente sobre un tema que, anteriormente, estaba lleno de tabúes. No obstante, advierte que la mayoría de las personas en edad fértil pueden mantener una higiene adecuada sin necesidad de muchos productos adicionales.
Los desodorantes íntimos requieren un cuidado especial, ya que pueden enmascarar problemas que necesitan atención médica. Ocultar olores no alivia el problema subyacente y puede demorar un diagnóstico adecuado.
Consejos al elegir productos
Al seleccionar productos, las recomendaciones apuntan a lo esencial: opta por artículos hipoalergénicos, sin fragancias ni colorantes. La etiqueta es vital, pero la frecuencia de uso también cuenta. Usar más no implica necesariamente obtener mejores resultados. Muchos desodorantes de cuerpo completo celebran estos cuidados en sus envases.
La ginecóloga Lorena Claus, especialista en ginecología regenerativa y estética, sugiere que la higiene vulvar debe adaptarse a cada etapa de la vida. A medida que las personas envejecen, la piel de la vulva puede volverse más fina y propensa a la sequedad, haciendo que la hidratación adquiera importancia. «La vulva requiere estrategias de cuidado y prevención, como cualquier otra parte del cuerpo».
El cambio a la depilación definitiva ha expuesto la piel a moretones, roces de la ropa, o el contacto con toallitas y protectores diarios que puede ser perjudicial. En este contexto, la higiene se transforma en una cuestión de protección de la barrera cutánea.
Elección adecuada y cuidado personal
Claus recomienda limpiadores suaves tipo syndet (jabón sin jabón), con pH entre 3,8 y 5, que contengan ingredientes hidratantes como ácido hialurónico o glicerina, y calmantes como avena o niacinamida. Además, sugiere evitar perfumes, alcoholes, antisépticos, productos blanqueadores y duchas vaginales. El exceso también puede resultar problemático; cada producto debe respetar la fisiología del área vulvar.
Ante el creciente interés por el skincare asiático, la doctora Evelina Makara aconseja cautela y prestar atención a los productos para el cuidado vulvar, enfatizando la importancia de adquirir solo aquellos que sean seguros y estén registrados. «Un producto cosmético sin el control sanitario necesario puede exponer a los consumidores a sustancias nocivas que pueden provocar alergias y dermatitis».











