La trayectoria de un empresario emblemático
Liu Zhongtian ha sido, durante varias décadas, una figura destacada en el auge industrial de China, reconocido por su habilidad para convertir oportunidades en grandes negocios y generar millonarias ganancias. Originario de una familia modesta, su camino lo llevó desde pequeños emprendimientos hasta convertirse en uno de los líderes empresariales más influyentes de Asia en el sector del aluminio. Su renombre trascendió el ámbito corporativo, al aparecer en las principales listas de multimillonarios de China, donde su riqueza y éxito simbolizaban el rápido desarrollo industrial del país. Su ascenso alcanzó su apogeo con la compañía que cimentó su estatus como magnate a nivel global.
Un multimillonario autodidacta
Liu comenzó su carrera profesional en los años 80, dedicándose a la venta de madera, soja y chatarra de acero, lo que marcó sus inicios en el mundo empresarial. Con el tiempo, aprovechó el crecimiento de la economía china para fundar su propia empresa de aluminio en 1993, concentrándose inicialmente en la fabricación de puertas y ventanas de aleaciones de aluminio. Con el auge de la construcción y la industria en el país, Liu redirigió su negocio hacia la producción de extrusiones de aluminio industrial, productos de mayor margen y demanda internacional.
Esta estratégica decisión fue esencial para el crecimiento de su empresa, que se convirtió en uno de los principales fabricantes del sector en Asia. El éxito comercial lo llevó a una oferta pública inicial en la Bolsa de Hong Kong en 2009, donde recaudó más de mil millones de dólares, lo que elevó su reputación global. En esa etapa, su participación mayoritaria en el negocio lo catapultó a las listas de los hombres más ricos de China, consolidando su imagen como un multimillonario hecho a sí mismo.
Del lujo a la quiebra
A pesar de su destacado éxito inicial, la estructura financiera de su empresa se tornó cada vez más frágil, especialmente por un crecimiento impulsado por deudas y agresivas adquisiciones. Desde 2021, Liu enfrentó una severa crisis de liquidez, con operaciones principales en dificultades y múltiples acciones de acreedores exigiendo pagos pendientes.
La situación se deterioró aún más tras las investigaciones que revelaron transacciones fraudulentas y empresas pantalla relacionadas con la corporación, lo que generó dudas sobre la solidez financiera de sus negocios y la transparencia en la contabilidad de sus activos. Adicionalmente, Liu se vio envuelto en litigios en Estados Unidos, donde enfrentó acusaciones de evasión de aranceles y otros cargos que afectaban tanto a filiales como a operaciones de exportación. Estas dificultades complicaron sus operaciones globales y afectaron gravemente el estado financiero de su holding.
Finalmente, la empresa fue sometida a un procedimiento de bancarrota y reestructuración, sus acciones fueron suspendidas y se retiró de los principales mercados bursátiles, marcando así el colapso de uno de los imperios industriales más destacados de China, así como la abrupta caída de quien alguna vez fue un titán empresarial.











