Diseño y sostenibilidad: un cambio necesario
El diseño ha emergido como una herramienta esencial para replantear la manera en que producimos y consumimos. En Argentina, una nueva generación de emprendedoras se están comprometiendo con la creación de objetos, prendas y materiales innovadores, basados en residuos o recursos naturales, priorizando siempre la sustentabilidad. Este movimiento también señala una evolución más amplia en el panorama empresarial, que tradicionalmente estuvo dominado por hombres. Sin embargo, la realidad ha comenzado a cambiar; datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) revelan que casi el 50% de las pymes en el país cuentan con liderazgo femenino.
Moda circular: transformar el descarte en diseño
La economía circular está ganando protagonismo dentro del ámbito de la moda. Un ejemplo es Antonela Tonizzo, fundadora de la marca D.R.Y, quien ha convertido un residuo urbano inesperado: los paraguas rotos. Desde su inicio en 2021, más de 2,000 paraguas desechados han sido transformados en prendas impermeables, unisex, y diseñadas para tener larga vida útil. Cada pieza evita que materiales terminen en la basura, evidenciando cómo el diseño puede ser una herramienta poderosa para replantear los ciclos de consumo.
En una dirección similar se encuentra Aldi Vega, una marca liderada por Brenda Coronel y Camila Paselini, que reutiliza descartes textiles de la feria de La Salada, en el conurbano bonaerense. Las creaciones de Aldi Vega han sido lucidas por artistas reconocidos como Cazzu, María Becerra, Duki y Nicki Nicole, buscando no solo reducir el desperdicio textil, sino también evidenciar que la moda reciclada tiene un lugar destacado en la industria cultural.
Innovadores usos del micelio en el diseño
Entre las propuestas más innovadoras se encuentra MOSH, una empresa argentina que utiliza micelio, la raíz de los hongos, para producir envases y objetos. Este material es completamente biodegradable y puede sustituir al telgopor y otros plásticos contaminantes. Gracias a un proceso natural de crecimiento, el micelio permite la creación de piezas estructurales y de diseño, minimizando residuos y emisiones industriales. Lo que inicialmente era una alternativa para packaging ahora se está expandiendo hacia el mundo del diseño y el arte, explorando nuevas posibilidades que, según la marca, “no tienen límites cuando la creatividad entra en juego”.
Fusión de tradición y diseño contemporáneo
La sustentabilidad no solo se relaciona con el entorno, sino que también abarca el impacto social. Algunos proyectos han comenzado a colaborar con comunidades de artesanos en el noroeste de Argentina, donde las técnicas textiles se transmiten de generación en generación. Manto, una marca cofundada por Clara de la Torre, Verónica Olavide y Diana Dai Chi, surge de la fusión entre tradición y diseño moderno. Su propuesta integra técnicas ancestrales mediante colaboración con mujeres artesanas de provincias como Salta, Jujuy y Catamarca, siempre bajo principios de comercio justo.
Empresas B: un nuevo paradigma empresarial
Asimismo, en el ecosistema empresarial argentino, las Empresas B están comenzando a consolidarse como un nuevo modelo de negocio. Además de buscar beneficios económicos, estas empresas se comprometen a medir y gestionar su impacto social y ambiental siguiendo estándares internacionales de transparencia y responsabilidad. Fernanda Mierez, co-presidenta de Sistema B Argentina, afirma que se invita a las compañías a cuestionarse aspectos que comúnmente se pasan por alto, lo cual les otorga una ventaja competitiva al integrar perspectiva ambiental y social.
Entre las empresas argentinas que ya cuentan con esta certificación se encuentran Brubank, Natura Cosméticos, Agua Segura y Limay Denim. Este avance también redefine el concepto de liderazgo, con el auge de las mujeres en el ámbito emprendedor actuando como un motor de cambio.
La incorporación de principios de sustentabilidad, inclusión y circularidad demuestra que es posible crear negocios competitivos mientras se resuelven los desafíos ambientales y sociales de nuestra época. Con ello, el liderazgo femenino no solo gana visibilidad en la economía, sino que también contribuye a forjar un modelo productivo más innovador y responsable hacia el futuro.











