Contexto de la COP30 en Belém
En noviembre tuvo lugar la COP30 en Belém, Brasil, a diez años de la emblemática COP21 en París, donde se logró un acuerdo global para limitar el aumento de la temperatura y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La COP30 no solo reafirmó estos compromisos, sino que también enfatizó la importancia de la implementación, la inclusión social, la protección ambiental y la innovación tecnológica. Este enfoque resalta que la acción climática debe ser integral y centrada en el ser humano.
Resultados y compromisos alcanzados
A pesar de que las negociaciones formales en la COP30 generaron sensaciones mixtas que alternaron entre la esperanza y la decepción, se llegó a un acuerdo modesto condicionado por el complicado contexto geopolítico actual. Elementos como las hojas de ruta para eliminar combustibles fósiles y las estrategias contra la deforestación no se incluyeron en el texto principal. Entre los principales avances destacan:
- El compromiso de triplicar los fondos destinados a la adaptación en países en desarrollo hacia 2035. Estos recursos son necesarios para que esos países se preparen y recuperen de los efectos del cambio climático ya en curso, un paso significativo considerando que el PNUMA estima necesitarán alrededor de 310 mil millones de dólares anuales.
- La implementación de 59 indicadores para evaluar el progreso en el Objetivo Global de Adaptación, respaldada por un programa de dos años, a pesar de la falta de una base técnico-científica clara para su seguimiento.
- La creación de un Programa de Trabajo para la Transición Justa, orientado a facilitar modificaciones inclusivas hacia economías de bajo carbono.
- El establecimiento de un Acelerador Global de Implementación que podría ser fundamental para apoyar la ejecución de planes nacionales si se diseñan y aplican correctamente.
Sin embargo, este último se enfrenta al desafío de su carácter voluntario y a la falta de compromisos directos que podrían limitar su efectividad en el proceso de transición.
Iniciativas complementarias y el enfoque colaborativo
Durante la COP30, también se presentaron iniciativas voluntarias dirigidas a combatir la deforestación y a acelerar la transición energética. Esto demuestra que la acción climática dependerá cada vez más de esfuerzos colaborativos y pragmáticos. Este enfoque, aunque vital, plantea retos ante prioridades cambiantes, subrayando la necesidad de mantener la coherencia y ambición en la implementación de los acuerdos.
Implicaciones para las empresas
La COP30 representa un cambio hacia la implementación, con implicaciones directas para las empresas que deben transitar de compromisos a resultados tangibles. Este evento ha puesto de relieve la necesidad de planes climáticos que sean creíbles y medibles, así como la apertura a nuevas oportunidades de financiamiento, incluyendo desde la hoja de ruta Bakú-Belém hasta mecanismos que buscarán movilizar capital privado en áreas como energía limpia, adaptación y mercados de carbono de alta integridad.
Las empresas ahora se enfrentan al desafío de ajustar sus estrategias e inversiones para abordar las brechas existentes y aprovechar un mercado en el que las energías renovables y el almacenamiento son cada vez más competitivos. Además, la adaptación y la Transición Justa han tomado un rol protagónico, con indicadores que estandarizan métricas de riesgo climático y resiliencia, así como un programa que integra salvaguardas sociales.
El papel de la innovación
Un aspecto crucial que quedó claro en Belém es que la innovación será fundamental para impulsar el cambio. La tecnología se convierte en un acelerador esencial para transformar promesas en resultados, con ejemplos como la inteligencia artificial aplicada a la agricultura y plataformas digitales para el monitoreo satelital. La COP30 ha evidenciado que la próxima década estará marcada por un enfoque digital, colaborativo y basado en datos.











