Controversia alrededor de un romántico gesto
A principios de enero, la vida personal del actor Luciano Castro fue objeto de atención mediática nuevamente. La divulgación de una serie de audios reveló una infidelidad hacia Griselda Siciliani, su pareja, con Sarah Borrell, una joven danesa de 28 años, conocida por Castro durante su estancia en Madrid. A pesar de que Siciliani, protagonista de la serie Envidiosa (Netflix), confirmó que su relación había terminado tras el escándalo, emergió un nuevo desarrollo que captó la atención del público.
El pasacalle sorpresa
Recientemente, un pasacalle apareció frente al domicilio de Siciliani en Palermo, exhibiendo un mensaje que parecía estar dirigido a ella: “Te amo, Griselda, hasta el fin. Te extraño mucho, Luciano”. La aparición de este cartel se volvió viral rápidamente, generando un nuevo aluvión de especulaciones sobre las intenciones de Luciano Castro.
El panelista Pepe Ochoa se acercó al lugar para corroborar la existencia del pasacalle y expresó su sorpresa por el gesto, lo que incrementó las conjeturas de que podría tratarse de un intento de reconquistar a la actriz.
Entrevista con el creador del pasacalles
Tras la controversia, el programa Lape Club Social (América TV) entrevistó a Leonardo Moscato, el autor del cartel. En la charla, el panelista Martín Salwe elogió su labor, calificando su obra como el «pasacalle del año y, para mí, del siglo». Moscato reveló que su trabajo ha estado detrás de varios carteles virales, lo cual ha aumentado su notoriedad tanto en redes sociales como en medios de comunicación.
Al principio, Moscato fue reacio a proporcionar detalles específicos, pero finalmente reveló que el costo aproximado de un pasacalles similar es de “bajo un promedio de 100 mil pesos”. Sin embargo, destacó que el verdadero valor de su creación reside más allá de lo económico, afirmando: “Me encanta el arte, hasta lo haría gratis”.
El proceso creativo
El comerciante también habló sobre la creación del pasacalle, mencionando que cumplió con las especificaciones del cliente, a quien de manera irónica calificó como “anónimo”. Según explicó, recibió un boceto con indicaciones claras sobre el diseño: “Me mandó un boceto”, lo que confirma que los colores y el tono romántico fueron consensuados desde el principio. “Estaba súper bien pensado ese pasacalle. Todo excelente. No había nada que cambiarle”, añadió, subrayando la efectividad y el impacto del diseño minimalista: “A veces menos es más, menos palabritas, más repercusión”. Al ser interrogado sobre si Castro había solicitado el pasacalle directamente, evitó dar una respuesta clara, pero insinuó con humor: “No me quemés”.











