Las migrañas y su impacto global
Las migrañas, que afectan a millones de personas a nivel mundial, siguen siendo una de las principales causas de discapacidad. Aunque la farmacoterapia es el tratamiento más común, investigaciones recientes sugieren que el ejercicio puede ser una herramienta efectiva para disminuir tanto la frecuencia como la intensidad de estos episodios. Pero, ¿qué beneficios puede ofrecer la actividad física?
Ejercicio aeróbico: un aliado comprobado
Actividades como correr, nadar o montar en bicicleta han demostrado mejorar los síntomas de las migrañas en múltiples estudios. Una revisión científica ha encontrado que el ejercicio aeróbico regular puede reducir el número y la severidad de los ataques, con efectos similares a ciertos tratamientos farmacológicos. Estos beneficios son atribuibles a varios factores:
- Mejoras en el sistema cardiovascular.
- Regulación de la inflamación.
- Liberación de endorfinas, que ayudan a aliviar el dolor y mejorar el bienestar.
- Reducción del estrés.
Asimismo, la actividad aeróbica tiene un impacto positivo en el sueño y el estado de ánimo, dos aspectos que van de la mano con la aparición de las migrañas. Además, estas actividades son accesibles, permitiendo su práctica a personas con diferentes niveles de condición física.
Entrenamiento de fuerza: emergiendo como una opción prometedora
El entrenamiento de fuerza, aunque menos investigado, ha mostrado resultados que podrían ser incluso más beneficiosos que el ejercicio aeróbico en ciertos casos. Levantar pesas y realizar ejercicios de resistencia puede ayudar a reducir la carga general de las migrañas y mejorar las actividades diarias de los pacientes. Este tipo de ejercicios influye en aspectos musculares que pueden contribuir al dolor de cabeza, tales como:
- Tensión cervical.
- Debilidad postural.
- Desequilibrios musculares.
Además, el fortalecimiento muscular está asociado con una mejor calidad de vida y disminución del riesgo de lesiones, lo que permite a los pacientes mantener su rutina de ejercicios sin temer un empeoramiento de sus síntomas.
Más allá del dolor: beneficios psicológicos y funcionales
Las migrañas no solo causan dolor, sino que también pueden generar ansiedad, depresión, fatiga y problemas de sueño, lo cual puede agravar las crisis. Ante este escenario, el ejercicio se revela como un recurso valioso. Se ha demostrado que la actividad física regular:
- Disminuye los síntomas de ansiedad y depresión.
- Mejora el estado de ánimo.
- Fomenta el bienestar emocional.
Además, algunos estudios indican que aquellos que incorporan el ejercicio en su rutina diaria requieren menos medicación para manejar sus síntomas, lo que a su vez reduce el riesgo de cefaleas por abuso de fármacos.
Perspectivas futuras en la investigación
A pesar del creciente apoyo hacia los beneficios del ejercicio, persisten preguntas sin resolver. Por ejemplo:
- ¿Qué tipo de ejercicio es más efectivo para cada individuo?
- ¿Es posible encontrar una combinación ideal entre entrenamiento aeróbico y de fuerza?
Falta también evidencia comparativa robusta que evalúe ambos enfoques en condiciones similares. La mayoría de los estudios disponibles se han centrado en adultos jóvenes y de mediana edad, dejando vacíos sobre los efectos del ejercicio en niños, adolescentes y personas mayores.
Cómo iniciar un programa de ejercicio de manera segura
Los expertos destacan la importancia de la progresión. Algunas personas con migraña pueden experimentar un aumento de síntomas si comienzan con ejercicios muy intensos o durante periodos de estrés. Por ello, se recomienda:
- Aumentar la actividad de forma gradual.
- Priorizar la constancia sobre la intensidad.
- Evitar hacer ejercicio exigente durante un ataque.
- Elegir actividades que sean placenteras y sostenibles.
- Hidratarse adecuadamente y evitar calor extremo.
Estos consejos no solo ayudan a minimizar el riesgo de desencadenar migrañas, sino que también promueven el ejercicio como un hábito saludable.
Conclusión: una herramienta valiosa
En resumen, el ejercicio —ya sea aeróbico, de fuerza o una combinación de ambos— se posiciona como una herramienta eficaz y accesible para el manejo de las migrañas. No solo disminuye la frecuencia e intensidad de los ataques, sino que también mejora el bienestar emocional y reduce la dependencia de medicamentos. A pesar de la necesidad de investigaciones más amplias, la evidencia actual sugiere que moverse puede significar una mejora significativa en la calidad de vida de quienes padecen esta condición.
La autora es profesora de Anatomía e investigadora del Dpto. de Ciencias Biomédicas, Universidad CEU Cardenal Herrera, España.











