Final de una era en Fate
El anuncio del cierre definitivo de la planta de Fate en San Fernando marca el fin de 80 años de historia en el ámbito industrial, dejando sin empleo a 920 trabajadores. La decisión, comunicada por la familia Madanes Quintanilla, ocurrió en un contexto de crisis en el sector, poniendo de manifiesto un estancamiento salarial que afectó a los empleados con más antigüedad. Aquellos que destinaron más de 30 años a la producción de neumáticos ahora enfrentan el cierre de un ciclo marcado por la reducción de sus ingresos y un deterioro en su salud física.
Salarios insuficientes y congelamiento
Un operario con 32 años de antigüedad percibía, al momento del anuncio, un salario neto mensual de $1,7 millones. Aunque este monto supera el promedio de otras industrias, los trabajadores señalan que no refleja la realidad, tras más de un año de parálisis en las negociaciones colectivas. Según declaraciones de Jorge Ayala, trabajador de la planta con tres décadas en la firma, la fábrica pagaba aproximadamente 6.800 pesos por hora. «Hace 14 meses que no se aumentaban los salarios», afirmó Ayala.
Impacto del congelamiento salarial
Este estancamiento en los salarios se produjo en un periodo de alta inflación, resultando en una pérdida del poder adquisitivo. El salario se volvió insuficiente para cubrir las necesidades básicas de los empleados. «El salario cubre las cosas, pero como no teníamos aumento desde hacía 14 meses, se complicaba mucho. Algunos de mis compañeros estaban haciendo Uber para incrementar los ingresos», relató Ayala en una entrevista.
La incertidumbre laboral
La degradación de los ingresos fue acompañada por una creciente incertidumbre laboral, que se concretó el 26 de enero de 2026, cuando los trabajadores iniciaron su período de vacaciones. «Salimos de vacaciones pensando en que volvíamos a trabajar. Estando de vacaciones me llegó el anuncio por correo. Pensé: ‘Bueno, será una suspensión’, pero esta situación no se imaginaba», explicó.
Antecedentes del cierre
El cierre de 2026 es el resultado de una crisis estructural que Fate arrastra desde hace años. En marzo de 2019, la empresa solicitó su primer Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), invocando una situación “gravísima”. En julio de 2024, tras la reducción de aranceles para la importación de neumáticos, la empresa volvió a presentar un PPC y despidió a 97 operarios. La dirección de Fate citó factores como la sobrecarga impositiva y la conflictividad gremial como barreras cruciales.
El futuro de los trabajadores
Después del anuncio del cierre, la compañía aseguró que indemnizará a todos los empleados conforme a la legislación vigente. Sin embargo, el impacto social en San Fernando es significativo. A pesar de la decisión, los trabajadores mantienen la esperanza de una reapertura. «Estoy convencido de que Fate reabre con nosotros. Hoy, la exigencia es que tengo que hacer hasta lo último para recuperar mi puesto de trabajo», concluyó Ayala. Por ahora, la planta permanece cerrada y el mercado local podría depender completamente de productos importados, poniendo fin a la historia de la principal fábrica de neumáticos nacionales.











