Un descubrimiento revelador
El neurocientífico estadounidense James Coan investigaba la actividad cerebral en individuos que padecen Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) cuando un veterano de guerra, angustiado, solicitó la presencia de su esposa para soportar una resonancia magnética. Al tomarle la mano, los expertos observaron cambios en la actividad cerebral, lo que impulsó a Coan a profundizar en el tema a través de diversos experimentos.
Emparejamiento cerebral y su impacto
El fenómeno del emparejamiento cerebral ocurre cuando dos personas sincronizan sus ondas cerebrales y ritmos fisiológicos, generando una sensación de calma y seguridad. Según Marcelo Cetkovich Bakmas, médico psiquiatra y director médico de INECO, este efecto está ligado al vínculo entre las personas. «El contacto de una pareja, familiar o persona significativa suele ser más efectivo que el de un desconocido», explicó.
- Las caricias lentas y sostenidas son más efectivas en la activación de las fibras C-táctiles, mejorando la percepción del tacto placentero.
- Este contacto físico no solo calma la mente, sino que también tiene la capacidad de reducir el dolor, especialmente en situaciones de dolor agudo con un componente emocional elevado.
Factores que influyen en el alivio del dolor
La edad, el género y experiencias previas de trauma impactan la eficacia del contacto físico. Por ejemplo, en recién nacidos, el contacto piel con piel disminuye el dolor durante procedimientos médicos. En adultos, este efecto disminuye con el tiempo, y en promedio, las mujeres pueden beneficiarse más, según diferencias hormonales y culturales.
La matriz del dolor
La matriz del dolor implica áreas como el tálamo y las cortezas somatosensoriales, lo cual ayuda a procesar tanto los estímulos físicos como los componentes emocionales del dolor. El contacto afectivo activa las fibras C-táctiles, asociadas con sensaciones de placer y seguridad, lo que puede disminuir la intensidad del dolor.
Hallazgos sobre la empatía y la reducción del dolor
Un estudio titulado «El acoplamiento cerebro-cerebro durante la toma de la mano se asocia con la reducción del dolor», publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, destacó que a mayor empatía de una persona hacia su pareja que sufre dolor, mayor es la sincronización de sus ondas cerebrales, lo que a su vez reduce el dolor. Pavel Goldstein, autor principal del estudio, destacó la relevancia del contacto humano en un mundo que tiende a la disminución de la interacción física.
- El estudio involucró a 22 parejas heterosexuales con al menos un año juntos, explorando distintas situaciones de contacto físico.
- La sincronización incrementa cuando se toma de la mano a la pareja durante la experiencia de dolor.
Implicaciones futuras
El estudio concluyó que el contacto físico ayuda a restablecer la sincronización interpersonal, interrumpida por el dolor. Esto podría tener aplicaciones para la capacitación de profesionales de la salud que trabajan con pacientes que experimentan dolor crónico.











