Un ataque que sacudió al barrio
El barrio donde ocurrió el violento ataque a María Vilma Das Dores, una mujer brasileña de 69 años, se encuentra caracterizado por la presencia de situaciones de riesgo. Joel, un camarero del restaurante Gambino ubicado en el Pasaje Gardel y Agüero, relata el impacto que tuvo el suceso en la comunidad: «Aquí desayunaron el día anterior la señora Vilma y su hija Carol… Nos quedamos en shock cuando nos enteramos de lo que había pasado a la vueltita nomás, a cien metros de este lugar».
Los hechos del ataque
El pasado jueves al mediodía, Das Dores fue sorprendida en plena calle por un hombre que le propinó un golpe sin previo aviso, haciéndola caer y provocándole un corte al impactar su cabeza contra la vereda. A pesar de ser trasladada de inmediato al hospital, falleció más tarde esa misma noche. El agresor, de aproximadamente 30 años, fue arrestado el mismo día y se descubrió que contaba con un extenso prontuario delictivo, así como antecedentes psiquiátricos por alteraciones en espacios públicos.
Un ambiente de tensión
Walter, encargado de Gambino, se mostró alarmado por la inseguridad creciente: «Antes era sólo a la noche y uno se preparaba y estaba más atento, pero ahora en cualquier momento aparecen los fisuras que causan problemas… Los tipos espantan al cliente, imaginate…». La situación ha deteriorado aún más la actividad comercial en la zona, donde el número de turistas ha disminuido notablemente.
Testimonios sobre la inseguridad
Empleados y vecinos también han expresado su preocupación. Una trabajadora de McDonald’s, ubicada cerca del Abasto Shopping, comentó: «El Abasto fue siempre heavy en determinadas calles, pero ahora los fisuras se expandieron». Otros, como Sonia, florista en Gallo y Corrientes, compartieron su experiencia: «Estos tipos que están atontados, tan drogados que no saben lo que hacen…».
Impacto entre los trabajadores
Entre los que laboran en la zona, existe un palpable sentimiento de temor. Luna, camarera de Super Wok Express, resaltó su inseguridad al salir del trabajo por la noche, mencionando que «muchos tipos están sentados o tirados en la puerta del local» y que teme ser reconocida y seguida por ellos. Otro testimonio llega de un empleado de una estación de servicio, quien advirtió sobre la presencia de «marcianos» en las calles, refiriéndose a personas en estado de descontrol.
La policía y la creciente preocupación
El inspector Ramiro L. de la Policía de la Ciudad, corroboró que la zona ha sido tradicionalmente problemática. Reconoció el notable incremento de personas con problemas psiquiátricos en las calles, quien no se comportan de manera sumisa y son propensos a reaccionar con violencia. «Trataremos de ejercer la psicología dentro de lo que podemos y sabemos…», aseguró.











