Jardines nocturnos: una propuesta innovadora
En medio de las dificultades que enfrenta el sistema educativo argentino, una alternativa que ha comenzado a ganar notoriedad son los jardines nocturnos. Este formato poco convencional, que ha estado en funcionamiento en varias provincias durante algunos años, se ha convertido en un verdadero recurso para muchas familias que requieren asistencia para el cuidado y la educación de sus hijos más pequeños. Un claro ejemplo de su impacto se refleja en la historia de un joven que, al encontrarse con Miriam Carabajal, secretaria de Cultura de Venado Tuerto en Santa Fe, le expresó: «Con el jardín me cambiaste la vida. Pude terminar la secundaria».
Funcionamiento de los jardines nocturnos
Los jardines nocturnos no implican que los niños deban trasnochar, sino que funcionan como espacios de educación inicial dirigidos a chicos de entre 45 días y 3 años. Estas instituciones abren en horario vespertino, generalmente desde las 18 hasta las 23, permitiendo así que los padres puedan trabajar o estudiar.
Jardines nocturnos en distintas localidades
La propuesta ha encontrado un eco positivo en diferentes regiones del país. Mendoza cuenta con 12 salas dedicadas al cuidado de niños en este turno, distribuidas en varios departamentos de la provincia. En tanto, en la ciudad de Buenos Aires, se ha implementado una sala en la zona sur, mientras que Venado Tuerto alberga el primer jardín nocturno de gestión pública, inaugurado en 2022.
Venado Tuerto: pionero en educación nocturna
El jardín «Rayito de sol» en Venado Tuerto es un ejemplo real de cómo estas iniciativas pueden marcar una diferencia. Con una población de aproximadamente 90,000 habitantes, el jardín se ha creado para responder a la demanda de familias que trabajan o estudian durante la noche. Según Carabajal, «esto es lo más fuerte y es un gran activo para la ciudad».
La Boca: apoyando a los estudiantes y padres
En La Boca, el Centro de Primera Infancia nocturno funciona desde 2023, tras una reactivación que busca proporcionar apoyo a padres jóvenes que enfrentan situaciones delicadas como el embarazo adolescente. La docente Andrea Seri destacó que este espacio responde a una necesidad inminente: «Los bebés no pueden estar deambulando de noche». Este jardín nocturno beneficia a familias de estudiantes nocturnos y trabajadores con horarios variables.
Mendoza: un sistema solidario y educativo
Por último, en Mendoza, la red de Centros Educativos de Primera Infancia (CEPI) ofrece servicios similares, dando apoyo a padres que buscan terminar sus estudios. Estos centros funcionan de manera similar a los jardines nocturnos mencionados anteriormente, con una atención enfocada en el desarrollo integral de los niños.
San Juan, directora de estos CEPI, enfatizó que junto con el cuidado, se promueve una educación adecuada para la edad y atención nutricional, lo que presenta una alternativa mejor a dejar a los niños al cuidado de hermanos mayores o vecinos.
Una respuesta necesaria
Los jardines nocturnos han emergido como una solución necesaria en un contexto donde la natalidad ha disminuido y varios centros educativos enfrentan cierres. Aunque la matrícula actual no sea alta debido a que «nadie quiere que un niño esté fuera de su casa de noche», estos espacios están diseñados para marcar la diferencia en aquellas situaciones donde el apoyo es imprescindible.











