El mondongo: una opción versátil para el verano
Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, las comidas frescas se vuelven protagonistas en las mesas. Dentro de este contexto, surge una achura que, a menudo, pasa desapercibida pero que puede ser una gran aliada para ensaladas y recetas frías: el mondongo.
A pesar de su asociación tradicional con guisos y platos calientes, el mondongo destaca en preparaciones frías, escabeches suaves y combinaciones con cítricos, hierbas frescas y verduras de estación. Su textura firme y su habilidad para absorber sabores lo convierten en un ingrediente ideal para este tipo de platos.
Ventajas del mondongo en recetas frías
El mondongo es una menudencia proveniente del estómago de la vaca. Cuando es cocido y preparado adecuadamente, su sabor neutro se adapta a una variedad de condimentos, lo que lo hace muy versátil. Entre sus beneficios principales se encuentran:
- Absorción efectiva de sabores, perfecto para marinadas y aderezos.
- Aporte de proteínas de alta calidad.
- Contenido de minerales como hierro, zinc y selenio.
- Rico en vitaminas del grupo B, especialmente B12, esencial para el metabolismo energético.
Estas propiedades hacen del mondongo una opción atractiva para quienes buscan generar platos frescos sin perder valor nutricional.
Cocción del mondongo: pasos clave
Para lograr un mondongo tierno y sin olores, una correcta limpieza y cocción es fundamental:
- Lavado inicial: Enjuagar el mondongo varias veces con agua fría, masajeándolo. Para una mejor limpieza, se recomienda dejarlo en remojo durante 10 minutos con agua y un chorrito de limón o vinagre, y luego volver a enjuagar.
- Primer hervor: Hervir agua y agregar el mondongo, cocinándolo entre 8 y 12 minutos. Es aconsejable añadir laurel, pimienta y un poco de vinagre o limón, luego colar y descartar esa agua.
- Cocción final: Cubrir nuevamente el mondongo con agua limpia, aderezar y hervir a fuego medio-bajo durante una hora y media a dos horas.
- Chequeo de cocción: Un tenedor debe penetrar con facilidad, lo que indica que está listo. La textura debe ser tierna y fácil de cortar.
Una vez cocido, colar, dejar enfriar y cortar en tiras o cubos, convirtiéndolo en un ingrediente perfecto para ensaladas, escabeches ligeros o platos fríos aliñados con aceite de oliva, limón, ajo, perejil y verduras frescas.











