El Día Internacional del Sueño: una necesidad global
Lograr una buena calidad de sueño puede parecer una tarea sencilla, sin embargo, la realidad es que cada vez más personas pasan las noches dando vueltas en la cama, revisando sus teléfonos o despertándose repetidamente. Este que en el pasado se solucionaba con un par de horas de descanso ha adquirido aire de preocupación a nivel mundial.
La falta de sueño tiene consecuencias significativas en diversas áreas de nuestra vida diaria, afectando desde la concentración hasta el estado de ánimo, y está relacionada con diversas enfermedades crónicas. En un ambiente marcado por el estrés laboral, la hiperconectividad y las rutinas poco saludables, conseguir un buen descanso se ha vuelto cada vez más complicado.
¿Por qué se celebra el 13 de marzo?
El Día Internacional del Sueño se celebra anualmente el 13 de marzo, con el propósito de resaltar la relevancia del descanso para nuestra salud, tanto física como mental. Esta fecha da lugar a campañas de concienciación médica y educativa que persiguen el objetivo de transmitir un mensaje sencillo: dormir bien no es un lujo, sino una necesidad biológica.
Durante el sueño, nuestro cuerpo lleva a cabo procesos esenciales. Se restablece la energía, se regulan funciones hormonales y el cerebro organiza la información acumulada del día. Cuando este descanso se ve interrumpido, pueden comenzar a aparecer alarmas. Según la doctora Roxana Berenguer, jefa de Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín, la calidad del sueño es tan crucial como la alimentación o la actividad física en la salud general.
Consecuencias de dormir mal
El dormir mal o insuficientemente puede conllevar a un cansancio constante, irritabilidad, somnolencia diurna y problemas de concentración. A largo plazo, la falta de descanso se ha asociado con la hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes.
Uno de los trastornos más comunes es el insomnio, que se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño o dormitar durante la noche. Esta situación, si persiste por semanas o meses, puede afectar drásticamente la calidad de vida. Otro problema común es la apnea obstructiva del sueño, que se manifiesta a través de pausas en la respiración durante la noche, frecuentemente acompañadas de ronquidos intensos y una fuerte somnolencia durante el día.
Una realidad alarmante en Argentina
Las cifras sobre este fenómeno son preocupantes. De acuerdo un estudio internacional, el 32.8% de los adultos no duerme lo suficiente, y alrededor del 10% padece insomnio crónico. Los expertos sugieren que los adultos deberían descansar entre siete y nueve horas cada noche para asegurar una adecuada recuperación; sin embargo, muchas personas no alcanzan esta meta.
El ritmo frenético de la vida contemporánea es un factor determinante. Jornadas laborales largas, incertidumbres económicas y el uso constante de pantallas crean un contexto complejo. El teléfono, como parte casi integral de nuestras vidas, y la luz artificial de los dispositivos disruptan el reloj biológico, complicando así el sueño.
Otros hábitos como cenas pesadas a últimas horas, el consumo excesivo de cafeína, horarios irregulares o siestas demasiado extensas también afectan los ciclos de descanso, haciéndolos más desorganizados.
Acciones en el Día Internacional del Sueño
Con motivo de este día internacional, el Hospital de Clínicas José de San Martín llevará a cabo una jornada de detección de apnea del sueño el 13 de marzo de 2026, de 9 a 12 horas, en el hall central del hospital. Durante este evento, se evaluarán síntomas y factores de riesgo relacionados con este trastorno.
En un mundo que opera las 24 horas, dormir bien puede parecer un verdadero desafío. Aunque a menudo se subestime, el descanso continúa siendo uno de los pilares silenciosos de la salud. Al fallar en este aspecto, el cuerpo finalmente lo pagará.











