La relevancia de la ortografía en el mundo actual
En una era caracterizada por la inmediatez, podría pensarse que la ortografía ha perdido su importancia. Sin embargo, redactar textos de manera coherente y sin errores sigue siendo beneficioso en todos los ámbitos. En el entorno laboral, escribir correctamente refleja las habilidades y el conocimiento de una persona, contribuyendo a crear una imagen positiva que puede resultar en una percepción más seria y confiable.
Por el contrario, los errores ortográficos y de sintaxis pueden generar una impresión negativa, provocando la percepción de descuido o falta de preparación. Además, la capacidad de redactar bien también revela aspectos de la personalidad, señalando el interés por establecer una comunicación efectiva con los interlocutores.
El papel de la RAE y Fundéu en el uso del español
Aunque la tarea de escribir bien no es sencilla y exige práctica y una comprensión profunda de las estructuras del idioma, la lectura puede ser un gran recurso para enriquecer el léxico. En este contexto, la Real Academia Española (RAE) se posiciona como la institución más relevante en la regulación lingüística, promoviendo normas que favorecen la unidad idiomática entre los hispanohablantes.
La Fundación del Español Urgente (Fundéu), que busca fomentar el adecuado uso del español en los medios de comunicación, colabora con la RAE y proporciona recomendaciones en su sitio web para ayudar a resolver dudas sobre la escritura correcta de ciertas palabras y expresiones.
Sobre el uso de «adscrito» y «adscripto»
Ambas formas del participio del verbo adscribir, adscrito y adscripto, inician con ad- y no es correcto omitir la letra d en la escritura. No obstante, en ocasiones se encuentran ejemplos en medios de comunicación sin esta letra: «Fue imputado por el agente, ascrito a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada», «El ministro, junto con el ascripto, concretó la firma de un convenio social» o «El atleta ascrito a la Liga Quindiana de Atletismo impuso nueva marca nacional».
De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, ambos términos son válidos, derivados del latín adscribere, manteniendo la secuencia inicial ad en todas sus formas. Sin embargo, el Diccionario panhispánico de dudas aclara que aunque en el habla cotidiana frecuentemente no se pronuncia la d, su omisión en la escritura no es correcta.
Por lo tanto, en los ejemplos citados habría sido apropiado escribir «Fue imputado por el agente, adscrito a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada», «El ministro, junto con el adscripto, concretó la firma de un convenio social» o «El atleta adscrito a la Liga Quindiana de Atletismo impuso nueva marca nacional». Es importante destacar que la forma etimológica adscripto se utiliza actualmente en países del Río de la Plata, mientras que adscrito predomina en la mayor parte del mundo hispanohablante.
Historia y funciones de la RAE
La RAE, establecida en Madrid en 1713 por iniciativa del octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, busca preservar la correcta utilización y la unidad de una lengua que está en constante evolución y expansión. Según sus estatutos actualizados en 1993, la función principal de la Real Academia es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”.
Este compromiso se refleja en la política lingüística panhispánica, que se comparte con las restantes 22 academias que constituyen la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), establecida en México en 1951. Hoy en día, la RAE cuenta con 46 académicos, incluidos el director y otros miembros de la Junta de Gobierno, elegidos por períodos temporales.
Una crítica hacia la RAE ha sido su resistencia a aceptar palabras o expresiones surgidas entre las generaciones más jóvenes, especialmente con el auge de las redes sociales. Un debate reciente ha sido el reconocimiento del lenguaje inclusivo.
No obstante, en 2020, la RAE lanzó el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que ofrece información sobre términos o acepciones que no figuran en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que han suscitado dudas en su uso, tales como neologismos, extranjerismos, tecnicismos y regionalismos. La información en el Observatorio es provisional y no está incluida en obras académicas, lo que implica que puede modificarse con el tiempo, aunque esto no significa que su uso sea automáticamente aceptado.











