La importancia de la vitamina D en la salud
A pesar de su importancia esencial, gran parte de la población no tiene claro cómo obtener vitamina D adecuadamente ni las posibles consecuencias de su escasez. En un escenario en el que los hábitos diarios han cambiado, con menor exposición al sol y más tiempo en interiores, junto a dietas que carecen del aporte vitamínico necesario, este asunto se vuelve crucial.
El conocimiento sobre la vitamina D y sus funciones es limitado, como lo demuestra un estudio de 2025 realizado por estudiantes de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) en Ushuaia. Aunque la mayoría de los encuestados había oído mencionar la vitamina D, el entendimiento sobre su rol y fuentes era escaso. Además, se identificó que los médicos y nutricionistas eran las principales referencias informativas, subrayando la importancia de la educación sanitaria.
Función vital de la vitamina D
Esta vitamina juega un papel fundamental en el organismo, siendo crucial para la absorción de calcio y el mantenimiento de la salud ósea. Además, sus funciones abarcan la ayuda al sistema inmunológico, la mejora de la fuerza muscular y su implicación en varios procesos metabólicos. La deficiencia de vitamina D es común, especialmente entre quienes tienen poca exposición al sol, los adultos mayores y aquellos con ciertas condiciones médicas.
A diferencia de otros nutrientes, la vitamina D no se obtiene solo a través de la alimentación. El cuerpo la produce al exponerse a la radiación solar. Por tanto, los cambios en el estilo de vida pueden afectar notablemente sus niveles. Actualmente, el sedentarismo, la vida laboral en interiores, el uso frecuente de protector solar y la menor exposición al aire libre son factores que contribuyen a esta deficiencia, sobre todo en zonas con baja radiación solar.
Fuentes de vitamina D: alimentación y exposición solar
La dieta ofrece vitamina D en cantidades limitadas. Los principales recursos alimenticios son los pescados grasos como el salmón y la sardina, la yema de huevo y algunos alimentos que están fortificados. Sin embargo, el estudio de Ushuaia indicó que muchas personas no lograron identificar correctamente estos alimentos y mencionaron otros que no contienen este nutriente, lo que pone de manifiesto una falta de información.
Respecto a la exposición solar, se recomienda entre 10 y 30 minutos varias veces por semana, aunque esto varía según el tipo de piel, la latitud y la estación del año. Lo óptimo es realizar estas exposiciones en horarios de menor radiación, antes de las 10 o después de las 17 horas, tomando en cuenta las medidas protectoras necesarias para evitar daños cutáneos.
En ciertos casos, la suplementación puede ser necesaria, sobre todo si se confirma una deficiencia. Esta opción debe ser evaluada por profesionales de la salud, ya que un exceso de vitamina D conlleva sus propios riesgos.
Identificando y previniendo el déficit de vitamina D
La falta de vitamina D puede no presentar síntomas visibles, lo que complica su identificación. A largo plazo, el déficit puede vincularse con problemas óseos, debilidad muscular y alteraciones en el sistema inmunológico. El estudio de la UADE mostró que, pese a que la mayoría reconoce la importancia de este nutriente, existe confusión sobre cómo obtenerlo y sus beneficios, resaltando la necesidad de reforzar la educación en salud y fomentar hábitos equilibrados.
Mantener niveles óptimos de vitamina D no implica exponerse excesivamente al sol o tomar suplementos sin supervisión médica. Consiste en hallar un equilibrio entre la exposición solar responsable, una alimentación variada y un seguimiento médico adecuado. En resumen, la cuestión de la vitamina D es una cuestión de prevención; entender su función y adoptar hábitos sencillos puede hacer una diferencia significativa para la salud durante toda la vida.
(*) Lic. Macarena Isaurralde, docente de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Argentina de la Empresa – UADE.











