Un emotivo regreso a Gendarmería
La mañana de hoy fue testigo del regreso del gendarme argentino Nahuel Gallo a la formación militar que se lleva a cabo los días viernes en el Edificio Centinela. Este acontecimiento no solo sorprendió a sus compañeros, sino que también estuvo cargado de simbolismo y emoción, ya que Gallo estuvo 448 días secuestrado por el régimen chavista.
En su primera participación desde que volvió al país, Gallo se unió a su escuadrón en la tradicional ceremonia de izamiento de la bandera, que incluye a la fuerza de Gendarmería y su banda sinfónica. Su incorporación a esta actividad fue observada de cerca por altos mandos de Gendarmería, así como por la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva, quien acentuó la importancia de esta jornada.
Una nueva etapa para Gallo
El retorno de Nahuel Gallo a la institución simboliza no solo su regreso físico, sino un avance significativo en su proceso de recuperación personal y profesional. Recientemente, expresó su deseo de volver a ser gendarme, afirmando que tenía “muchas ganas de trabajar”. Sin embargo, para poder reincorporarse completamente deberá cumplir con una serie de requisitos, como realizar exámenes médicos y psicológicos, recuperar peso y completar tratamientos específicos.
En medio del izamiento, Gallo recordó que durante su tiempo en cautiverio, hacía una bandera nacional con pequeños jabones celestes y blancos, lo que lo ayudaba a mantener su vínculo con Argentina.
Un homenaje significativo
- Durante la ceremonia, Gendarmería le otorgó a Gallo una insignia representativa: el cóndor del Escuadrón Uspallata.
- El jefe de Gendarmería, Claudio Miguel Brilloni, le dijo en la entrega: “El cóndor es el señor de los cielos y representa a nuestro escuadrón; hoy queremos que lo lleves siempre contigo y que sepas que te tenemos presente en nuestros corazones”.
La ceremonia concluyó con la música de la banda sinfónica, pero quedó grabada en la memoria la imagen de Gallo junto a sus colegas, izando la bandera y volviendo a su lugar dentro de Gendarmería. En su primera declaración oficial tras su regreso, Gallo manifestó que: “Hasta que no liberen a esos 24 extranjeros, yo no estoy libre”. Estas palabras fueron pronunciadas durante una conferencia realizada en el Edificio Centinela, donde se llevó a cabo el acto de izamiento.
Gallo, que estuvo prisionero a órdenes del régimen de Nicolás Maduro, describió que en Rodeo I, la prisión donde estuvo detenido, aplicaban métodos de tortura de todo tipo, aunque evitó dar detalles específicos sobre su sufrimiento, alegando que aún no se sentía preparado para hablar de esas experiencias: “No quiero contar las cosas y las atrocidades que hicieron. No puedo todavía, no me siento preparado. Les pido mi tiempo”.
Desde su llegada a Argentina, la familia de Gallo -su esposa María Alexandra Gómez y su hijo Victor– se aloja en las instalaciones de Gendarmería Nacional, esperando el alta médica para él. Gallo, refiriéndose a este lugar como su “casa”, reconoce el proceso de readaptación familiar y personal que inicia. En un emotivo recuerdo, compartió cómo durante su cautiverio buscaba mantener vivos sus lazos con su patria: “Derretía mis jabones celestes y blancos que me daban para la higiene, para formar la bandera. Era lo único que me hacía sentir que estaba en mi casa”.
La ministra de Seguridad, así como otros funcionarios como el canciller Pablo Quirno, acompañaron a Gallo durante la conferencia, donde él prometió que relataría su historia completa una vez que estuviera listo para hacerlo.











