Un hallazgo que marcó un verano
En el año 2017, tras una búsqueda incansable, Pancho Dotto encontró en Miami una joya automovilística que se ha convertido en una parte esencial de su identidad y en una sorprendente atracción del verano uruguayo: un Rolls-Royce Corniche II convertible de 1989. Esta adquisición no fue un impulso, sino el resultado de un anhelo prolongado que finalmente se cumplió. El coche, con su elegancia clásica y rica historia, llegó a su vida y a las calles de Punta del Este.
Desde entonces, este vehículo acompaña a Dotto cada verano. «Hace nueve temporadas que lo tengo acá«, comparte con orgullo en una entrevista exclusiva. A lo largo de este tiempo, el automóvil ha atraído miradas y flashes por doquier. «Siempre genera un pequeño revuelo porque es bastante llamativo, el único que hay aquí», añade el empresario, destacando el carácter único del auto.
Una celebración especial
El pasado 25 de diciembre, el escenario se repitió frente a La Huella en Punta del Este. Dotto asistió a la celebración del cumpleaños número setenta de su amigo de la adolescencia, Federico Schindler. Este encuentro, cargado de significados nostálgicos, fue un reencuentro de viejos amigos. «Es un amigo de la adolescencia. Trabajamos juntos de modelos, ahí nos conocimos. Éramos vecinos de Belgrano», recordó Dotto, revelando el peso de la memoria encapsulada en estos momentos compartidos.
Fuera de los abrazos y recuerdos, el Rolls-Royce volvió a ser el centro de atención. «Cuando salí, las señoritas del valet parking me dijeron, en tono de broma, que querían poner un cartel porque todo el mundo quería sacarse fotos con mi auto», relató Dotto. Esta demanda de fotografías se hacía evidente: tanto los invitados como los transeúntes que pasaban por la zona no podían resistir la tentación de inmortalizarse al lado del emblemático convertible.
Reflexiones sobre el tiempo y la felicidad
Sin embargo, la conversación no solo se centró en el auto o la celebración. Dotto también compartió su perspectiva sobre el pasado año en Punta del Este. «Estoy terminando este año aquí, que me encanta. A pesar de los problemas de salud que he enfrentado, como los de mis pulmones y huesos, estoy contento y con ganas de seguir adelante».
Su deseo para el año que se avecina es claro: «Básicamente salud». Explicó que aspira a disfrutar de momentos de paz y alegría, no solo para él sino para todos. «Momentos de alegría, que eso… esa es la vida, son momentos».
Dotto aborda el paso del tiempo con una mezcla de humor y realismo. «A mis setenta años ya estoy en los penales. No sabemos si es el primero, el último o alguno del medio. Así que es lo único que deseo: salud». En sus palabras radica una valiosa enseñanza sobre vivir el presente y disfrutar cada instante.
Finalmente, Dotto enfatiza: «Para ser feliz se necesita mala memoria y muy buena salud». Mientras el Rolls-Royce Corniche II reluce en Punta del Este, rodeado de curiosos, la verdadera historia es la de Pancho Dotto: una búsqueda constante del sentido de la vida, un regreso a las raíces afectivas y una celebración continua del presente.











