La vida de Silvina Ocampo
Silvina Inocencia María Ocampo, nacida el 28 de julio de 1903 en Buenos Aires, fue la menor de seis hermanas en una familia aristocrática argentina. Provenía de una estirpe notable, con ascendientes que desempeñaron roles importantes en la historia del país. Su tatarabuelo, José de Ocampo, gobernó Cuzco durante la conquista española, y su abuelo, Manuel Anselmo Ocampo, fue un destacado político y estanciero. A pesar de este linaje privilegiado, Silvina optó por una vida más introspectiva y aislada.
El inicio de su carrera
Silvina comenzó su carrera artística como pintora en París, donde se unió a un grupo de artistas argentinos en la década de 1920. A pesar de su éxito inicial en la pintura, con el tiempo, la literatura ocupó el primer plano de su vida. Su hermana Victoria Ocampo fundó la revista Sur en 1931, que se convirtió en un referente cultural en Argentina y le permitió a Silvina acercarse a relevantes intelectuales de su era, aunque no desempeñó un papel central en la revista.
La escritura de Silvina Ocampo
Silvina escribió una vasta obra que abarca poesía, cuentos y narrativa, en la que exploró temas como la infancia, la ambigüedad moral y la libertad de las mujeres. A lo largo de su carrera, se publicaron alrededor de veinte libros de cuentos y varios libros de poesía, entre ellos Viaje olvidado (1937) y La furia (1959). A pesar de no haber sido reconocida durante su vida como merecía, su trabajo ha sido reivindicado póstumamente por su profundidad y singularidad.
La relación con Adolfo Bioy Casares
En 1932, comenzó una relación con el escritor Adolfo Bioy Casares, con quien convivió durante varios años antes de casarse en 1940. Juntos adoptaron a una niña, Marta, lo que marcaría un hito en su vida personal. Sin embargo, su matrimonio estuvo marcado por complejidades, incluyendo numerosas infidelidades por parte de Bioy y la profunda conexión de Silvina con otras mujeres, entre ellas la poetisa Alejandra Pizarnik.
El legado de Silvina Ocampo
Su legado literario ha sido redescubierto en años recientes, con la publicación de obras póstumas que han ampliado su reconocimiento. A pesar de vivir sus últimos años afectada por el Alzheimer, siguió escribiendo, mostrando su compromiso con la literatura hasta el final. Silvina falleció el 14 de diciembre de 1993, dejando un vacío en el mundo literario argentino y una obra que continúa impactando en las nuevas generaciones.











