Un nuevo fallecimiento en el conflicto
El conflicto en Ucrania ha cobrado otra víctima argentina. Cristian Airala, un soldado de 27 años, murió mientras luchaba como mercenario en una unidad de asalto del Ejército ucraniano, en un ataque orquestado por fuerzas rusas que emplearon drones y misiles. Este trágico suceso se llevó a cabo en la región de Járkov, en el este del país, situado en condiciones climáticas extremas con temperaturas que alcanzaron los 30 grados bajo cero.
Airala, conocido por su apodo de guerra “Machete”, no fue la única víctima del ataque: también perdieron la vida dos combatientes colombianos que formaban parte de la misma unidad. Fuentes cercanas a la operación indicaron que el grupo se encontraba avanzando hacia un área de combate cuando fueron detectados y atacados primero por drones, seguidos de una ofensiva más extensa con misiles. Uno de sus compañeros destacó que “el hostigamiento con drones seguido de misiles se volvió habitual en esa región”.
El contexto de los mercenarios en Ucrania
Las unidades de asalto, en las cuales se encuentra Airala, están compuestas por voluntarios de diferentes nacionalidades latinoamericanas, incluidos paraguayos, colombianos y brazileños. Estos mercenarios reciben una remuneración mensual cercana a los 3.500 dólares por su participación en el conflicto.
Las pérdidas de los argentinos en el combate
El fallecimiento de Airala se suma al de otros tres ciudadanos argentinos que perdieron la vida en octubre de 2022 tras ser atacados por un drone ruso mientras estaban en una misión en el frente de batalla. Los fallecidos fueron identificados como José Adrián Gallardo (53 años), Mariano Franco (47) y Ariel Achor (25), quienes se habían unido a las tropas ucranianas dos meses antes del incidente.
Durante su primera misión en la región de Sumy, los argentinos fueron emboscados por drones rusos. La tragedia ocurrió en un contexto donde la retirada del grupo se complica por la explosión de minas. Las fuentes indicaron que ninguno de estos soldados contaba con formación previa en el Ejército Argentino; todos eran contratados y considerados mercenarios.
Perfiles de los soldados caídos
- Mariano Alberto Franco: oriundo de Mariano Acosta, Merlo, padre de dos hijos y empleado ferroviario que practicaba artes marciales. Usaba el alias “Sisu”.
- Ariel Hernán Achor: también de Merlo, tenía un trabajo formal como operario en una fábrica de muebles.
- José Adrián Gallardo: residente en Villa María, Córdoba, padre de una hija y con experiencia laboral en mensajería y agroindustria, conocido como “Rogy”.
Los testimonios de cada uno de ellos reflejan vidas marcadas por el esfuerzo y el deseo de contribuir a una causa. Los relatos sobre su actividad en el frente son orales y evidencian un compromiso desafiante, reflejado incluso en sus publicaciones en redes sociales.
Respuestas ante el ataque militar
La operación militar que resultó en la muerte de los argentinos fue descrita por el jefe militar de la zona, Oleg Grigorov, quien informó que durante el ataque, el Ejército ruso realizó “decenas de lanzamientos de drones y bombas aéreas guiadas”. Este asalto no solo impactó a los soldados en combate, sino también a prisioneros de guerra rusos que se encontraban en la región.
Las muertes de Gallardo, Franco y Achor, junto con la de Emmanuel Vilte, un argentino que se unió a las fuerzas ucranianas en 2022 y falleció en julio en Pokrovsk, elevan la preocupante cifra de soldados argentinos caídos. Vilte fue el primer latinoamericano reportado como muerto en la línea de batalla tras ser atacado por un drone Shahed, un dispositivo iraní modificado para uso militar por los rusos. Los voluntarios argentinos generalmente se unen a través de métodos formales de alistamiento y, en su mayoría, son asignados a unidades de alta exposición en el frente.











