Tensión y disturbios en Balvanera
En la madrugada del lunes, el barrio de Balvanera fue escenario de una revuelo dentro de una comisaría de la Policía de la Ciudad, donde un número indeterminado de detenidos inició un motín. Aunque se reportó inicialmente que parte de los 70 detenidos habían logrado escapar, la Policía porteña desmintió esta versión, asegurando que no hubo fugas.
Causas del motín
Según información proporcionada por la Policía de la Ciudad, la revuelta comenzó cuando los internos decidieron incendiar colchones en la alcaidía 3, situada en Venezuela al 1900. Este acto de protesta parece haber sido desencadenado por una requisa realizada por las autoridades, actividad que es habitual para detectar elementos prohibidos.
- La requisa generó molestias entre los detenidos, lo que llevó a la protesta que incluyó actos de vandalismo.
- El motín derivó en un operativo policial que buscó contener la situación y garantizar la seguridad.
Repercusiones y medidas
El incendio de los colchones provocó un despliegue considerable de fuerzas de seguridad, incluyendo grupos de contención, equipos médicos del SAME y bomberos. Fuentes mencionan que el personal de DUTIA también estuvo presente para mantener el control y prevenir cualquier fuga.
Como resultado de los combustibles peligrosos, tres policías y cuatro detenidos fueron trasladados a hospitales debido a intoxicación por monóxido de carbono, aunque se reiteró que no hubo fugas de detenidos. En total, de los 73 internos que se encontraban en la alcaidía, cuatro fueron hospitalizados y tres policías requirieron atención médica por inhalación de humo.
Traspasos y situación de hacinamiento
Este lunes, las autoridades informaron que 25 detenidos estaban siendo reubicados a otras alcaidías debido a los daños y disturbios provocados durante el motín. La Legislatura porteña aprobó en diciembre un proyecto para establecer un servicio penitenciario propio, la Ley de Ejecución de la Pena, que busca abordar el hacinamiento en las comisarías locales, donde muchos detenidos esperan ser trasladados a cárceles sobrepobladas.
El nuevo servicio, el Servicio Penitenciario y de Reintegración Social (SPRS), funcionará bajo el Ministerio de Justicia y estará enfocado en la formación y capacitación de los efectivos encargados de la seguridad y el manejo de los internos. Se añadirá al sistema regulado que busca permitir una mejor reintegración social y disminuir la tasa de reincidencia entre los condenados.
Los desbordes en las comisarías han puesto en relieve la necesidad de una reforma en el sistema penitenciario, en especial tras un año marcado por importantes incidentes relacionados con la superpoblación en los centros de detención. En tanto, la construcción de un pabellón en el penal de Marcos Paz avanza con la expectativa de aliviar la situación en las comisarías y la eventual clausura del penal de Devoto.











