La percepción sexual de los argentinos
Los argentinos tienden a creerse más activos sexualmente de lo que reflejan sus hábitos. Según un estudio realizado por las consultoras Trendsity y QuestionPro, apenas el 40% de la población tuvo relaciones sexuales en el último mes, mientras que un 19% admite no haber tenido sexo en los últimos tres meses. Solo un 9,3% de los encuestados confesó haber tenido relaciones cuatro o más veces por semana.
Estos resultados sugieren que, aunque hay una percepción de alta capacidad erótica, la realidad refleja una frecuencia sexual moderada. De hecho, el promedio de desempeño sexual se sitúa en 7,31 sobre 10, aunque más de la mitad de los jóvenes opina que su rendimiento en la cama es muy bueno.
Las barreras para el sexo
La discrepancia se amplía cuando se pregunta sobre la frecuencia deseada. Más del 50% de los argentinos anhela una vida sexual más activa, donde un 14,8% desearía tener relaciones múltiples veces al día y otro 14,8% una vez cada 24 horas. Asimismo, un 12,6% aspira a cuatro o más veces por semana, mientras que un 18,8% estaría conforme con dos o tres encuentros.
La socióloga Natasha Steinberg reflexiona sobre estas tensiones, indicando que «la
brecha entre la fantasía y la realidad responde a prioridades contrapuestas: el tiempo, las exigencias laborales, la estabilidad emocional, la economía y el cansancio compiten en el espacio de la intimidad”. Destaca que el deseo permanece como un ideal, incluso cuando las condiciones materiales no favorecen su realización.
¿Cuál es la edad dorada para el sexo?
Entre los hallazgos del estudio destaca que la «edad dorada» para la actividad sexual no corresponde a la juventud, sino a la mediana edad, entre 45 y 55 años. El Dr. Diego Bernardini, médico y experto en longevidad, menciona que esta tendencia es coherente con observaciones en varios países: «La segunda mitad de la vida suele ser más rica en deseo y sexualidad; sabemos lo que deseamos y lo comunicamos, convirtiendo los encuentros en experiencias más plenas».
Por otro lado, los jóvenes han comenzado su vida sexual antes que sus padres, con un promedio de 17 años frente a los 23 de generaciones anteriores. Sin embargo, este segmento no indica mayor satisfacción. A menudo, se acuden a prácticas de sexo digital y utilizan aplicaciones para gestionar encuentros, enfrentándose a ansiedades, frustraciones y cancelaciones que obstaculizan el desarrollo de relaciones significativas.
La dinámica de las citas
En cuanto a la frecuencia de citas en el último mes, se reporta que el 32,5% no tuvo ninguna, el 31,3% tuvo una o dos, y el 17,9%, entre tres y cuatro. Los gastos asociados a estas salidas son parte de las causas. Una cita promedio, considerando cenas, entradas al cine y movilidad, no baja de los $200,000.
Citas y parentalidad
El estudio también revela un dato sorprendente sobre las parejas con tres o más hijos, quienes tienen un alto índice de encuentros sexuales, 7,90%. A pesar de requerir mayor organización, este grupo se autodenomina muy fogoso (71,3%). Sin embargo, su presupuesto para salidas es más limitado.
Steinberg concluye que, a pesar del estereotipo cultural que asocia juventud con plenitud sexual, el deseo necesita de un contexto adecuado para concretarse. Esto indica que la vida sexual se ha convertido en una práctica que requiere tiempo, energía y planificación, todo lo cual pone de relieve las tensiones y paradojas del deseo en la sociedad argentina.











