Estudio revela un efecto secundario poco conocido
Un nuevo estudio publicado en JAMA Network Open ha puesto de manifiesto un posible efecto secundario de las píldoras anticonceptivas que rara vez se menciona en los prospectos ni se discute durante las consultas médicas: la tendencia a consumir más alimentos en momentos de emociones negativas. La investigación fue liderada por Kelly L. Klump, psicóloga de la Universidad Estatal de Michigan, y se realizó durante un periodo de 49 días con la participación de 422 mujeres de entre 15 y 30 años.
Detallando el estudio
Cada noche, las participantes debían completar cuestionarios donde informaban sobre su alimentación, estado de ánimo y preocupaciones acerca de su peso e imagen corporal. Los hallazgos fueron claros: en los días en que tomaban pastillas con hormonas activas, reportaron un aumento significativo en la ingesta de alimentos por motivos emocionales en comparación a la semana en que tomaban las píldoras inactivas o de placebo.
Los efectos de las hormonas
Los investigadores sugieren que este patrón podría estar relacionado con la combinación de estrógenos sintéticos y progestina presentes en las píldoras combinadas, que son las más comunes. Esta combinación hormonal podría influir en los sistemas de recompensa del cerebro, que regulan los deseos de comer y la sensación de placer asociada a la alimentación. Durante la fase posterior a la ovulación en el ciclo natural, estudios previos han evidenciado un aumento en la ingesta de alimentos, y las pastillas combinadas artificialmente replican este estado durante toda la fase activa del blíster.
Clarificaciones importantes
Un aspecto interesante que los investigadores aclararon es que el incremento en el comer por razones emocionales no se debió exclusivamente a que las mujeres se sintieran peor durante los días de pastillas activas. Las emociones negativas fueron controladas y el patrón de alimentación impulsiva continuó. Asimismo, no hubo cambios significativos en la preocupación por el peso o la imagen corporal según el tipo de pastilla utilizada.
El riesgo del atracón
La alimentación emocional, es decir, la tendencia a comer en respuesta a emociones como la ansiedad, tristeza o estrés, es un factor de riesgo conocido para el trastorno por atracón. Este trastorno, caracterizado por la ingesta desmedida de alimentos en un corto periodo de tiempo con sensación de pérdida de control, es común entre las mujeres y se relaciona con problemas de depresión y consumo de sustancias. Este estudio incluyó a 51 mujeres con episodios de atracones clínicamente definidos, revelando un patrón de consumo similar, aunque el grupo era pequeño.
Un hallazgo significativo: el automonitoreo
Uno de los descubrimientos más interesantes e inesperados del estudio se relaciona con la práctica del automonitoreo. Durante el segundo ciclo de seguimiento, las participantes reportaron una disminución en los episodios de alimentación emocional, a pesar de que la exposición hormonal seguía siendo la misma. Los investigadores sugieren que la conciencia generada al completar cuestionarios podría haber contribuido a reducir impulsividades alimenticias.
La necesidad de discusión sobre efectos secundarios
El automonitoreo se utiliza ya como parte de los tratamientos para trastornos por atracón, por lo que Klump y su equipo sugieren que médicos y pacientes deberían incorporar esta dinámica a sus conversaciones, algo que actualmente es poco común. Dado que las pastillas anticonceptivas son unos de los medicamentos más utilizados globalmente, la discusión sobre sus efectos secundarios debería incluir también esta posible tendencia al aumento del apetito.











