Un cambio significativo en la investigación
Tras siete meses de incertidumbre, la desaparición de Delicia Mamani Mamani ha dado un giro radical. La familia de la joven siempre ha rechazado la teoría de que ella se habría marchado por voluntad propia, y ahora esta postura cuenta con el respaldo de la Justicia federal, que ha comenzado a tratar el caso como un posible tema de trata de personas.
Detalles de la desaparición
Delicia fue vista por última vez el 21 de noviembre del año pasado, cuando salió de su hogar en Punta de Agua y caminó tres kilómetros hasta la parada del colectivo, con la intención de asistir a clases en la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó, donde cursaba magisterio.
A pesar de llevar solo dos jeans y una notebook en su mochila, no contaba con dinero ni pasaporte, ni dejó alguna señal de despedida. Sin embargo, horas más tarde, su madre recibió un mensaje desde el celular de Delicia que decía: “Mamita querida, me voy a recorrer el mundo, no me esperes”. Posteriormente, apareció una carta idéntica. Para su entorno cercano, estos mensajes nunca fueron creíbles.
Investigación y sospechas sobre el cuñado
Desde el inicio, docentes y compañeros de Delicia han realizado movilizaciones para exigir su búsqueda, rechazando la hipótesis de una huida voluntaria. La abogada Natalia Lescano, que representa a la familia, destacó que la investigación finalmente se enfoca en una red de trata con un captor y cómplices, cuestionando la demora en el traslado del caso al fuero federal.
El principal sospechoso es Cancio Tencuri Flores, el cuñado de Delicia, apodado “El viajante”. Según la denuncia, él se movía constantemente sin un empleo fijo, pero con ingresos inusuales. Tencuri fue quien presentó la primera denuncia de desaparición en Jujuy, alegando ser el hermano de Delicia y enviando a su madre videos de ella en Villazón, Bolivia, junto a un perturbador mensaje.
Acusaciones y búsqueda continua
La familia sostiene que Tencuri Flores previamente había trasladado a Delicia en contra de su voluntad a Mendoza para trabajar en la cosecha de uva, y antes de su desaparición, le reclamó a su madre una deuda, sugiriendo que la cobraría con su hija. La Justicia federal ha emitido una orden de captura contra él, aunque hasta ahora no ha sido localizado.
Los docentes y estudiantes de la escuela donde estudiaba Delicia han promovido una denuncia formal y solicitado la activación de los protocolos de búsqueda, clamando que “las personas no desaparecen: en algún lado están”. Esta investigación federal incluye la intervención de organismos especializados y la aplicación de protocolos específicos para casos de trata de personas.
Mara, docente de Delicia, expresó en un comunicado: “No perdemos la esperanza. La comunidad educativa sigue creyendo y luchando por encontrarla con vida. La emoción es una mezcla de esperanza y profundo enojo, ante un Estado que debe proteger a sus ciudadanos y garantizar el acceso a la justicia, pero que durante meses ha permanecido inactivo. Continuaremos exigiendo verdad, justicia y la aparición con vida de Delicia Mamani Mamani.”











