Distinción entre cansancio y agotamiento
Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Nacional de La Plata ha puesto de manifiesto que no es lo mismo estar cansado que estar agotado. Este trabajo analizó el comportamiento de individuos que enfrentan dificultades de concentración en diversas áreas como el trabajo, los estudios y el ocio. Según los expertos, la sensación de cansancio se ha vuelto algo habitual en nuestra vida cotidiana, a menudo asumida como algo normal.
¿Cansancio o agotamiento?
Julieta de Battista, doctora en Psicopatología y profesora en la Facultad de Psicología de la UNLP, explica que el cansancio está relacionado con los límites del cuerpo. Funciona como una señal que invita a detenerse y a reconocer la propia vulnerabilidad. «El cansancio confronta a cada uno con su finitud, con lo que el cuerpo puede y con lo que ya no puede. Introduce una pausa, un límite y abre la posibilidad de descanso», indicó De Battista.
Por otro lado, el agotamiento se manifiesta como una exigencia incesante que no encuentra límites ni momentos de descanso. «Es común escuchar a adolescentes, adultos y personas mayores expresar ‘no doy más’ o ‘estoy quemado’, frases que reflejan esta realidad sin importar la edad», mencionó la investigadora.
Impacto del agotamiento en las mujeres
De Battista también señala que el agotamiento es más frecuente en las mujeres, debido a la presión de equilibrar un trabajo con responsabilidades familiares. «En una sociedad donde las tareas de cuidado recaen principalmente en las mujeres, el agotamiento encuentra allí un terreno fértil», argumentó.
Perspectiva sociológica
Desde la sociología, Mariana Busso, profesora de la Facultad de Humanidades de la UNLP e investigadora del Conicet, considera que el cansancio contemporáneo no puede ser analizado como un problema individual. «La intensificación del trabajo implica un aumento en las horas dedicadas a la generación de ingresos, así como también al desarrollo de múltiples actividades en paralelo», afirmó Busso.
Asimismo, comentó sobre el impacto de las redes sociales en la vida laboral y personal, señalando que la conexión permanente diluye las fronteras entre ambas esferas. «La expansión del trabajo mediado por plataformas y la necesidad de estar conectado generan una creciente falta de desconexión», concluyó.
Consecuencias para la salud
La médica psiquiatra Silvana Pujol, también profesora en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, destacó que el cansancio es un síntoma común en las consultas clínicas, a menudo asociado a dificultades en el manejo del estrés, trastornos del sueño, depresión y ansiedad. «El ritmo acelerado de vida y la constante necesidad de respuesta afectan tanto la salud física como la mental», expresó la especialista.
Estrategias para combatir el agotamiento crónico
Los expertos coinciden en que las personas deberán dormir entre siete y nueve horas para mantener un buen estado de salud, aunque muchos se encuentran con que la duración del sueño no es suficiente por sí sola. La calidad del descanso, junto a la capacidad de desconectarse, son fundamentales. Pujol advirtió que los trastornos del sueño han aumentado, muchas veces provocados por el uso excesivo de pantallas. Por ello, recomienda reducir la exposición a dispositivos electrónicos.
En un mundo caracterizado por la hiperconexión, la doctora concluyó que no solo se necesita descanso de la tecnología sino también un cambio de hábitos alimenticios y limitar la ingesta de azúcares y energizantes que ofrecen soluciones temporales al cansancio.











