Iniciativa para ampliar el mercado de carnes salvajes
La provincia de Río Negro ha dado a conocer su intención de enviar un proyecto de ley que habilitaría la venta formal de carnes salvajes como el jabalí y el guanaco. Esta iniciativa tiene como objetivo proporcionar nuevas opciones proteicas a los consumidores, así como abordar problemáticas ambientales y productivas identificadas en la región patagónica.
Contexto y justificación del proyecto
Según las autoridades rionegrinas, se busca modificar la legislación actual que restringe la comercialización formal de estas carnes, a pesar de que su consumo ya es común en mercados informales. Otras provincias patagónicas, como Chubut, han comenzado a explorar alternativas similares, realizando incluso pruebas piloto con la carne de burro.
El ministro de Desarrollo Económico de Río Negro, Carlos Banacloy, explicó que la propuesta nace de la necesidad de regular una práctica que ya se encuentra establecida, garantizando de este modo condiciones de seguridad para el consumo y un mejor control sobre especies cuya población ha crecido considerablemente sin regulación natural. «Cuando hablamos hoy de una proteína alternativa como es el jabalí, hay que pensar que es una especie exótica que se introdujo a la Argentina hace muchos años y no tiene depredador natural», apuntó Banacloy.
Objetivos del proyecto de ley
La legislación que impulsa Río Negro está diseñada para permitir la inclusión en el mercado formal de carnes que han formado parte de la dieta regional, aunque de manera no oficial. Banacloy destacó que el jabalí, al carecer de controladores naturales, ha incrementado su población y ocasiona daños significativos a los cultivos agrícolas extensivos. «Son animales que se mueven en grandes grupos y generan mucho daño sobre los cultivos que uno ya tiene hecho», explico el ministro.
En lo que respecta al guanaco, el funcionario señaló que se trata de una especie autóctona cuya población supera a la de las ovejas en Patagonia. Aunque el guanaco había sido clasificado durante años como especie en peligro a nivel internacional, su población se ha recuperado notablemente en la actualidad.
Impacto ambiental y económico
La motivación para permitir la venta masiva de estas carnes se basa en cuestiones tanto económicas como ambientales. Banacloy subrayó el impacto negativo que la fauna silvestre puede tener en los cultivos, señalando que los jabalíes se comportan como una plaga destructiva, arrasando cultivos de maíz y alfalfa, destinados al consumo interno y a la exportación.
El control de la población de jabalíes, según el ministro, debe hacerse a través de intervención humana, ya que la caza deportiva ha perdido popularidad entre las nuevas generaciones. «La mayoría de las carnes salvajes son mucho más magras que las carnes tradicionalmente criadas en encierro», añadió Banacloy.
Legalización y controles sanitarios
Uno de los principales argumentos de la propuesta es la necesidad de formalizar una práctica que ya se lleva a cabo en la región, pero que se desarrolla mayormente fuera del ámbito legal y sin los controles sanitarios adecuados. Banacloy enfatizó que «lo que estamos haciendo es que estos animales puedan venir a un establecimiento habilitado, como va cualquier otro tipo de especie».
La propuesta contempla que la carne de jabalí y guanaco se procese en plantas de faena autorizadas y se someta a los mismos controles veterinarios que las carnes tradicionales, incluyendo pruebas para detectar enfermedades como la triquinosis. Banacloy subrayó que la formalización es clave: «lo mejor que te puede pasar es que esté formalizado, porque ahí es donde perdés el control si no está formalizado».
Cambios regulatorios y futuro de la iniciativa
Para avanzar en esta legislación, será necesario modificar normativas vigentes que datan de entre cuarenta y cincuenta años. Aunque la caza está autorizada en la provincia, el propósito es integrar formalmente estas carnes al circuito comercial de manera sostenible y controlada. Río Negro busca liderar un cambio estructural en el mercado de carnes del país, promoviendo opciones que son parte de la cultura alimentaria patagónica pero que hasta ahora permanecían fuera del control sanitario.











