Un nuevo avance de Brasil en bioenergías
Brasil ha dado un paso significativo en su objetivo de convertirse en un líder en el sector de bioenergías, lo que ha puesto de manifiesto la falta de progreso de Argentina en el área de biocombustibles. La reciente reglamentación del Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), firmada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ha avivado el debate sobre la urgente necesidad de reformar el marco regulatorio argentino para atraer inversiones y potenciar la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF), un sector que promete agregar gran valor a las materias primas agrícolas.
Contexto de la reglamentación brasileña
La nueva medida establece un marco normativo que regula la producción, certificación, comercialización y uso del combustible sostenible de aviación (SAF), posicionando a Brasil para que esta industria se convierta en uno de los pilares de su transición energética y desarrollo agroindustrial. Ante esta situación, desde la agroindustria argentina se han alzado voces que reclaman la implementación de una legislación que favorezca las bioenergías y capitalice el potencial del país como proveedor de materias primas.
Opiniones de los líderes del sector
El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras, ha señalado que la discrepancia entre Argentina y Brasil se vuelve cada vez más notoria. «Mientras Brasil construye futuro, nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviético y un proyecto en el Senado que carece de interés legislativo para ser aprobado», destacó.
Entre otras iniciativas, se encuentra un proyecto presentado por la senadora Patricia Bullrich en el Senado que busca desregular el sector y hacerlo más competitivo para atraer nuevos actores. Actualmente, la legislación existente impone restricciones como cupos y limita la participación de exportadores en el mercado interno o en las refinerías.
Metas y proyecciones en Brasil
La normativa brasileña establece objetivos obligatorios y graduales para la reducción de emisiones en la aviación nacional, que comenzarán en 2027 y buscarán lograr una disminución del 10% para 2037. Además, se establecerá un sistema de certificación nacional para el SAF que exigirá trazabilidad y sustentabilidad, complementándose con el Certificado de Sustentabilidad del SAF (CS-SAF) que permitirá la comercialización independiente de sus atributos ambientales.
Con proyecciones que apuntan a una capacidad de producción de aproximadamente 2100 millones de litros anuales de SAF para 2030, Brasil se posicionaría como un referente en el mercado regional.
Retos y oportunidades para Argentina
Desde Ciara-CEC se sostiene que la decisión brasileña pone de relieve cómo la transición energética puede convertirse en una política para el desarrollo productivo vinculado al agro. Los biocombustibles son vistos como un medio para aumentar el valor de las materias primas agrícolas, fomentar inversiones industriales, generar empleo calificado y ofrecer alternativas energéticas menos perjudiciales para el medio ambiente. Idígoras remarcó que Argentina tiene el potencial para jugar un papel crucial en este proceso, gracias a su producción de aceites vegetales y la capacidad de su industria procesadora.
No obstante, advirtió que falta un marco normativo que incentive inversiones y brinde previsibilidad al sector. «El futuro de Argentina depende de generar bioenergías basadas en materias primas agrícolas de alta calidad y sostenibilidad, favoreciendo la libre competencia», afirmó.
La necesidad de acción legislativa
Idígoras también argumentó que la discusión no debería centrarse únicamente en el abastecimiento del mercado interno, sino en crear políticas que aprovechen la creciente demanda mundial de combustibles renovables. La evolución de Brasil es una indicación clara hacia donde se dirige la energía y los combustibles de transporte aéreo a nivel global.
En Argentina, aún rige la actual ley de biocombustibles y persiste la falta de avances en el proyecto de reforma en el Senado, lo que, según el sector, retrasa inversiones y limita el desarrollo de nuevas cadenas de valor. Para CIARA-CEC, el reto radica en transformar la abundante producción agrícola en nuevas oportunidades industriales y de exportación, promoviendo reglas claras y un marco competitivo. «Es el momento de establecer una ley en Argentina que genere futuro», concluyó Idígoras.











