Un aumento significativo del peso argentino
Durante el año 2026 hasta el 22 de abril, el peso argentino experimentó un notable fortalecimiento de 10,7% en términos reales frente a diversas monedas internacionales, según datos proporcionados por el Banco Central. Sin embargo, este fenómeno se ve acompañado por un aumento en los precios internos y una caída en el valor del dólar, que cerró el jueves a $ 1.415.
Reacciones gubernamentales
A pesar del incremento del peso, el gobierno no muestra preocupación ante la situación. El viceministro de Economía, José Luis Daza, señaló la semana pasada que «la moneda argentina es la que más se apreció» desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, considerándolo un hecho positivo. «Bajaron las expectativas de depreciación y se apreció el tipo de cambio; esto es un equilibrio sumamente virtuoso», afirmó.
Pronósticos inflacionarios
El gobierno está implementando el dólar como una ancla inflacionaria. Si el dólar sufriera un ajuste, se anticipa que los precios seguirían aumentando, con un mercado que ya proyecta una inflación del 30% para 2026, cifra que triplica el presupuesto oficial. Por otro lado, Luis Caputo ha advertido que, sin las reservas adquiridas, el dólar podría estar aún más bajo.
Desafíos del “carry trade”
La incertidumbre se cierne sobre el tiempo que este esquema se puede mantener sin provocar desequilibrios económicos. Las tasas elevadas han incentivado la inversión en activos en pesos, conocidas como carry trade, reduciendo la demanda de dólares. Este fenómeno ha generado un auge temporal con un flujo de divisas favorable, pero con la inflación local aún alta, se prevé que el tipo de cambio real continúe presionando hacia abajo.
- Los bonos en pesos ajustados por inflación han registrado un rendimiento promedio del 18% desde febrero.
- El riesgo de una reversión abrupta en el tipo de cambio podría llevar a algunos inversores a liquidar sus posiciones en pesos.
Impacto en el comercio y la industria
La disminución del dólar ha beneficiado las importaciones, pero ha complicado las exportaciones, llevando a empresas a cerrar sus operaciones y desencadenando pérdidas de empleo. La UIA ya está abordando en sus reuniones las preocupaciones generadas por la apreciación del peso, al igual que el impacto de la competencia importada.
En el sector agroindustrial, el informe indica que solo se registraron 27.000 toneladas de poroto de soja para exportación en tres meses. Desde la eliminación de las retenciones en septiembre, la actividad exportadora se ha visto estancada.
Perspectivas económicas
Los analistas advierten que el tipo de cambio real ha vuelto a caer a niveles de 2017, año en que la economía enfrentó un fuerte déficit. Aunque hay un flujo comercial positivo por las exportaciones de Vaca Muerta y el campo, la incógnita persiste sobre si el sector agrícola continuará liquidando dólares. A medida que la economía se recupere, es probable que la industria necesite más divisas para importar, lo que podría afectar el superávit comercial. El economista Roberto Frenkel ha enfatizado que el carry trade “no es sostenible” en el contexto actual.











