Un inicio en el deporte
Facundo «Chino» Herrera, el reconocido cantante, no siempre ha estado sobre los escenarios. Su historia comienza en las canchas y aulas de Córdoba, donde su pasión por el futbol floreció desde temprana edad. «Yo hice todo el colegio en el club Racing de Córdoba. Mi mamá era vicedirectora, así que me inicié ahí. Tenía la escuela de fútbol y pasaba toda la tarde ahí», relató el músico durante una charla con Mario Pergolini en el programa Otro día perdido por eltrece.
Un giro inesperado
Desde su infancia, Herrera soñaba con ser futbolista, pero la situación económica de su familia lo llevó a reflexionar sobre su futuro. «No tuve la posibilidad económica de acompañar ese proceso de entrenar todos los días y alimentarme bien», confesó el músico con sinceridad en la misma entrevista.
La búsqueda de su vocación
Antes de decidirse por la música, Facundo intentó otra carrera: la ingeniería. «Estuve siete meses hasta que le dije al profesor que no me encontraba», compartió sobre su búsqueda personal. Más tarde, se inscribió en la facultad de música, aunque tuvo que abandonar tras cursar dos años.
El poder del karaoke
La música comenzó a ocupar un lugar importante en su vida, especialmente en el ambiente de Saldán, donde los miércoles se realizaban noches de karaoke. «Empecé a cantar porque en Saldán, todos los miércoles, había un karaoke y me daban una cerveza por abrir la noche. Cantaba mucho temas de Rata Blanca y Enanitos Verdes. Tenía el pelo largo, rastas, y me escapaba un poco de casa para hacerlo», contó el artista cordobés, recordando sus inicios en la música.
Un descubrimiento inesperado
La historia de su descubrimiento es casi como una anécdota de backstage. Nicolás Sattler, su futuro compañero en Q’ Lokura, recordó: «Vino un remisero y nos dijo: ‘En el karaoke de Saldán hay un pibe que canta y tiene facha’».
De karaoke a escenario
La evolución de Facundo de los bares de Córdoba a presentaciones a gran escala se caracterizó por decisiones difíciles y un sentido de búsqueda. A pesar de que su primer sueño era el fútbol, las limitaciones lo impulsaron a explorar su talento artístico. A través de la música, encontró un espacio donde florecer.
La casualidad y la perseverancia
Su llegada a Q’ Lokura no fue resultado de una planificación meticulosa, sino de una serie de casualidades y recomendaciones. Su caso demuestra cómo la perseverancia y la participación en espacios alternativos, como el karaoke, pueden abrir puertas en el ámbito artístico.
Reconocimientos iniciales
Las primeras actuaciones de Herrera no le brindaron grandes beneficios. «Me daban una cerveza por abrir la noche», recordaba, resaltando cómo la pasión superaba las preocupaciones monetarias en esos inicios. La oportunidad de unirse a Q’ Lokura llegó cuando su presencia en el karaoke captó la atención de Sattler, quien pudo unir a Herrera con el proyecto musical.
Consolidación y éxito
Eventualmente, Facundo saltó de los bares a los escenarios masivos, gracias a su talento, dedicación y la detección oportuna de su potencial. Actualmente, comparte el liderazgo en Q’ Lokura junto a Sattler, emergiendo como una de las voces jóvenes que están revitalizando el cuarteto cordobés. La experiencia personal de Herrera pone de manifiesto que los caminos menos convencionales pueden llevar al éxito, siempre que se transiten con pasión y autenticidad.











