Un pionero del tango en la década del 40
Virgilio Expósito, reconocido pianista y compositor, fue una figura clave en la evolución del tango durante la década del 40. Nacido el 3 de mayo de 1924 en Campana, como hijo de dos anarquistas, Virgilio se trasladó a Zárate en su infancia, donde desarrollaría su carrera junto a su hermano Homero.
Con apenas 16 años, formó una orquesta típica que marcó el inicio de su trayectoria musical. Durante esos años, creó la música de Maquillaje, una colaboración con su hermano que sería grabada muchos años después y se convertiría en un clásico. A los 21 años, se mudó a Buenos Aires, donde pronto se convirtió en director de la orquesta de Radio Splendid.
Un legado musical imbatible
La prolífica producción musical de Virgilio Expósito incluye composiciones memorables como Naranjo en Flor, El eco de nuestra soledad y Afueras con el sol. Junto a Homero, Virgilio compuso canciones que han perdurado en el tiempo, como Absurdo y Barquitos de papel, además del bolero Vete de mí, que logró más de 400 versiones internacionales.
Además de su trabajo musical, Virgilio se adentró en el cine, participando en la película Funes, un gran amor, donde interpretó a un personaje inspirado en su padre. Su contribución al tango fue reconocida en 1995, cuando recibió un Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los mejores autores del género.
Controversias y opiniones desafiantes
A pesar de su aclamada carrera, Virgilio Expósito se hizo conocido también por sus opiniones polémicas sobre otros músicos de su tiempo. Criticó abiertamente a Carlos Gardel, afirmando que parte de sus composiciones pertenecían en realidad a otro músico, Alberto Castellanos, deslizando también insinuaciones sobre la vida personal del famoso cantante. Estas declaraciones le valieron el rechazo de muchos aficionados al tango.
Expósito no se detuvo ahí, también expresó sus reservas sobre el trabajo de Joan Manuel Serrat, argumentando que musicalizar la obra de poetas distorsionaba el verdadero sentido de la poesía. Criticó la forma en que la interpretación moderna del tango había evolucionado, señalando que muchos cantantes nuevos anteponían su imagen a la música en sí misma.
Un legado en manos de sus descendientes
Virgilio falleció en Buenos Aires por un aneurisma de aorta abdominal el 25 de octubre de 1997. Su legado continúa siendo conservado por su familia, especialmente por su hija Mónica, quien junto a sus hermanos, se ocupa de preservar los recuerdos y la historia familiar en la casa de Zárate, un lugar que representa su infancia y su conexión con el tango.











