Un inicio fuera de lo convencional
Carl Emberson, una figura destacada en la industria hotelera y gerente del lujoso complejo Punta Mita en México, comparte una vida llena de anécdotas e inspiraciones. Nacido en Suva, la capital de Fiyi, este empresario ha dedicado más de 35 años de su vida a la hotelería, y su historia de superación comienza con un curioso antecedentes familiar junto a su herencia real; su abuela Matilda era prima de la reina de Tonga.
Una infancia marcada por la naturaleza
La infancia de Emberson contrastaba significativamente con la vida que lleva en la actualidad. Creció en un entorno natural, con una casa a orillas de un río y vecinos cercanos que eran sus primos. Recuerda cómo «la vida giraba en torno al aire libre», disfrutando de deportes, pesca submarina, y paseos en barco. Sin televisión y con un estilo de vida que estaba en sintonía con la naturaleza y la cultura local, esta experiencia dejó una impronta que definiría su enfoque de la hospitalidad.
Los inicios de una pasión por la hospitalidad
A menudo menciona que su noción de hospitalidad no se forjó en las aulas de la escuela de Suiza, sino en los lazos de la comunidad de Fiyi, donde la conexión humana era fundamental. Su padre, un exentrenador de rugby, le inculcó principios como «escuchar antes de hablar», una regla que ha sido crucial en su carrera.
Cambio de rumbo y frutos de la experiencia
Emberson se mudó a Sídney a los 11 años para asistir al St Ignatius College Riverview. A pesar de que la transición fue complicada y desafiante, logró adaptarse y prosperar en un entorno basado en la exigencia académica y el desarrollo personal. Fue un atleta destacado en rugby, capitaneando al equipo en la celebración del centenario del colegio.
Después de un breve intento de estudiar Derecho, una experiencia fortuita como camarero cambió su vida. Se dio cuenta de que su pasión estaba en la hospitalidad y comenzó a trabajar diversas posiciones dentro de la industria, desde lavaplatos hasta director de un restaurante a los 20 años.
Un camino lleno de desafíos
Su carrera despegó al unirse al Hyatt Kingsgate, donde se consolidó en la hotelería. Luego de pasar una temporada en Londres y Suiza, y de casarse con su esposa Sabine, se mudó a América del Sur y abrió un bistró francés en Punta del Este, consolidando así su conexión con el continente.
Resiliencia en tiempos de crisis
Emberson enfrentó varios altibajos a lo largo de su carrera, incluida la crisis del “efecto tequila” en los años 90, que le enseñó que «fracasar y volver a empezar te forma». Su regreso a la hotelería llegó con grandes metas, logrando dirigir el St. Regis en Punta Mita, donde restauró el hotel a su antigua gloria y lo posicionó como uno de los mejores del mundo.
Mirando hacia el futuro
Hoy, dirige el desarrollo de un complejo turístico en crecimiento que alberga 680 casas, con planes de llegar a 1000. A pesar de los desafíos que presenta la industria hotelera, Emberson se siente en casa en este mundo, deseando un futuro en Punta del Este donde pueda compartir su sabiduría adquirida con otros proyectos en Argentina y Uruguay. «Tuve la suerte de encontrar lo que me gusta», concluye con satisfacción.











