Situación crítica de Flybondi
La aerolínea Flybondi enfrenta una grave crisis operativa, llevando más de una semana sin ofrecer vuelos. Las cancelaciones incluyen todos los servicios programados para el fin de semana largo, lo que ha generado preocupación en el sector sobre su situación financiera y la posibilidad de que la compañía no logre recuperarse.
Cancelaciones masivas
Desde el 2 de julio se ha intensificado la suspensión de vuelos, con datos alarmantes que indican más de 125 vuelos cancelados entre el 2 y el 10 de julio, a diferencia de sus competidores, Aerolíneas Argentinas y JetSmart, que registraron menos de 25 cancelaciones en el mismo periodo. En las pantallas de aeropuertos y la web de Aeropuertos Argentina, todos los vuelos de Flybondi aparecen en rojo, evidenciando la magnitud del problema.
Comunicados y suspensión de tripulantes
Ante esta situación, la empresa ha comunicado a sus pilotos y tripulantes que se ven obligados a suspender las actividades de todos los tripulantes de vuelo y cabina desde el 7 de julio hasta el 30 de septiembre. Esta medida fue presentada como necesaria para reestructurar la compañía y asegurar su continuidad. Durante este tiempo, se realizarán levantamientos temporales de suspensiones para cumplir con algunas actividades planificadas.
Quejas de extrabajadores
Asimismo, se suman denuncias de extrabajadores que no han recibido sus indemnizaciones. Hasta el momento, cerca de 300 empleados han dejado la compañía mediante acuerdos de retiro voluntario, incluidos altos ejecutivos. La falta de un nuevo CEO también genera incertidumbre sobre el rumbo de la empresa.
Perspectivas de financiamiento
En diciembre, Flybondi había anunciado la adquisición de 35 nuevos aviones por un monto de US$ 1.700 millones, buscando la expansión en el mercado. Sin embargo, la situación no mejora con el nuevo propietario, Leonardo Scatturice, y la flota ha ido disminuyendo drásticamente.
Impacto en los pasajeros
En lo que va del año, Flybondi ha cancelado más del 20% de sus vuelos programados, sumando a la insatisfacción de más de 25.000 pasajeros afectados por los constantes cambios y reprogramaciones. En promedio, los vuelos de la compañía solo han salido puntualmente en un 26,6% de los casos, con un retraso promedio de 131 minutos.
Reclamos judiciales y regulación gubernamental
La situación ha derivado en reclamos legales, incluido un pedido de quiebra de un hotel en Buenos Aires por deudas por alojamiento. Mientras tanto, el Gobierno sigue controlando las ventas de pasajes que no se cumplen y ha impuesto multas por incumplimientos que superan los $100 millones en varias provincias.











