Un avance significativo en la lucha contra el cáncer de hígado
El hepatocarcinoma, considerado uno de los cánceres más letales, se ha convertido en un tema de gran preocupación en el campo de la salud. Este tipo de cáncer de hígado, que se encuentra en ascenso y es el más común, ocupa también el sexto lugar en términos de incidencia mundial. Su naturaleza silenciosa en etapas tempranas y su potencial resistencia a tratamientos complican aún más su manejo; incluso con inmunoterapias de alto costo, solamente entre el 20% y el 30% de los pacientes obtienen una respuesta eficaz, lo que se traduce en una sobrevida de solo unos pocos años.
Investigación prometedora de investigadores argentinos
En medio de este panorama adverso, un equipo de investigadores del Hospital Austral y del Conicet ha realizado un hallazgo esperanzador. Han conseguido, en estudios experimentales, inhibir un objetivo específico que podría mejorar la eficacia de la inmunoterapia contra este tipo de cáncer. El equipo, casi en su totalidad del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional de la Universidad Austral y del Conicet, encontró que al bloquear una proteína específica en los tejidos afectos por el hepatocarcinoma, se lograba desacelerar el crecimiento tumoral y se incrementaba la respuesta a las terapias existentes. Este trabajo fue liderado por Guillermo Mazzolini, con la colaboración de Bárbara Bueloni como primera autora y Juan Miguel Bayo Fina como coinvestigador senior, y fue publicado en la revista Molecular Therapy Oncology bajo el título «La inhibición de SMYD2 mejora la respuesta a la inmunoterapia en el carcinoma hepatocelular experimental».
Un llamado a la prevención
Conversando con Mazzolini, se abordó un aspecto preocupante: la creciente incidencia de hepatocarcinoma en adultos mayores, a partir de los 60 años, a pesar de que es una enfermedad en su mayoría prevenible. «Es importante adoptar medidas preventivas como mantener una dieta adecuada, evitar el consumo excesivo de alcohol y estar atentos a la Hepatitis B, enfermedad que cuenta con una vacuna», puntualizó el investigador. A pesar de ser el sexto en incidencia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hepatocarcinoma ocupa el tercer lugar en muertes por cáncer, únicamente detrás del cáncer de pulmón y de recto-colon.
El papel de la proteína SMYD2
El grupo de investigación ha centrado sus esfuerzos en el hepatocarcinoma, una enfermedad tratable si se detecta a tiempo. Entre las intervenciones posibles se encuentran la ablación por radiofrecuencia, resecciones quirúrgicas y trasplantes. Sin embargo, cuando el cáncer progresa, la inmunoterapia se convierte en el tratamiento preferido, particularmente con inhibidores de puntos de control inmunitario como los anti-PD1. Estos tratamientos buscan desactivar las señales que impiden que el sistema inmunológico combata el tumor.
No obstante, la efectividad de esta terapia es limitada, con solo un 20% a 30% de pacientes mostrando respuestas positivas. El equipo de Mazzolini identificó la proteína SMYD2 como un objetivo estratégico. A través de un enfoque basado en el diseño y la prueba de nuevos fármacos, analizaron datos de transcripción genética y encontraron que el bloqueo de SMYD2 podría mejorar la respuesta a la inmunoterapia, como demostraron en experimentos usando el compuesto experimental AZ-505.
Desafíos en la investigación
A pesar de los avances, Mazzolini señala que existen grupos de pacientes que presentan mecanismo de exclusión inmunitaria, lo cual complica el tratamiento, ya que evita que el sistema inmunológico llegue al tumor. La relación entre SMYD2 y el microambiente de exclusión inmunitaria revela que su inhibición podría revertir este efecto. Las proyecciones para la implementación clínica de estos hallazgos son de al menos cinco años, sujeto a la disponibilidad de financiamiento adecuado para la investigación.
Mientras tanto, el hepatocarcinoma avanza rápidamente, afectando a un estimado del 30% al 40% de la población con hígado graso, lo que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades más avanzadas como cirrosis y cáncer. El enfoque en esta enfermedad se vuelve, por lo tanto, crucial en el contexto actual de la salud pública.











