Aspecto blanquecino en los ojos de los perros
Con el paso del tiempo, los ojos de los perros pueden adquirir un tono azulado, grisáceo o blanquecino, lo que genera preocupación entre muchos dueños que interpretan este cambio como el inicio de cataratas o una posible pérdida de visión. Sin embargo, no siempre es indicativo de la condición mencionada.
Según un veterinario de la clínica Mar de Colas, este fenómeno en perros adultos y mayores es en realidad un signo de esclerosis nuclear, también conocida como esclerosis lenticular. Este proceso está asociado al envejecimiento del cristalino del ojo y, aunque puede producir ciertos cambios en la visión, **no provoca ceguera total**.
Causas del cambio de color en los ojos
La explicación proporcionada por el veterinario es clara: dentro del ojo se encuentra un lente llamado cristalino, que en la juventud del animal es totalmente transparente. Sin embargo, este cristalino experimenta transformaciones con el tiempo. «Este lente está formado por fibras que se van regenerando a lo largo de la vida. El problema surge porque el cristalino no crece; por lo tanto, las fibras más nuevas se acumulan y comprimen las más antiguas, situadas en el centro», explicó el experto.
El resultado de este proceso puede resultar en un cambio de color en los ojos, que adopten un aspecto azulado, grisáceo o blanquecino. A este fenómeno se le conoce como esclerosis nuclear, que aunque puede afectar la visión en distancias cortas, no lleva a la pérdida total de la vista.
Entendiendo la esclerosis nuclear
La esclerosis nuclear es un cambio natural asociado al envejecimiento del cristalino, observándose de manera relativamente simétrica en ambos ojos. A diferencia de las cataratas, donde el cristalino pierde completamente su transparencia, en esta condición el perro generalmente retiene una buena parte de su capacidad visual, aunque se pueden presentar dificultades en el enfoque o reconocimiento de objetos cercanos.
El veterinario remarcó: «Es crucial no confundirlo con cataratas, que implican una opacidad real del cristalino y pueden ocasionar ceguera».
Diferenciando la esclerosis nuclear de las cataratas
Desde una perspectiva visual, distinguir entre estos dos problemas puede no ser sencillo. La doctora Annie Oh, profesora de Oftalmología en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, sugiere que los veterinarios pueden llevar a cabo exámenes oculares y utilizar técnicas como la retroiluminación para determinar el estado del cristalino.
Además, los perros cuentan con una estructura reflectante en la parte posterior del ojo llamada tapetum lucidum, que es responsable del brillo evidente de sus ojos en situaciones de poca luz. Evaluando el paso y reflejo de la luz dentro del ojo, el veterinario puede identificar opacidades que delaten la presencia de cataratas y diferenciar estos cambios de los que se presentan en la esclerosis nuclear.
Cuándo es necesario visitar al veterinario
Aunque ciertos cambios en el cristalino pueden ser parte del envejecimiento natural, un ojo blanquecino no debería ser evaluado únicamente basándose en su apariencia externa. Las cataratas y otras patologías oculares también pueden provocar alteraciones visibles. Se aconseja acudir al veterinario si el perro presenta:
- Cambios repentinos en el color o la transparencia de los ojos.
- Dificultad para navegar o chocar contra objetos.
- Enrojecimiento, secreciones o lagrimeo excesivo.
- Dolor, incomodidad o mantener un ojo cerrado.
- Cambios evidentes en su capacidad visual o en su forma de moverse.
Una evaluación veterinaria permite establecer si el caso corresponde a esclerosis nuclear, cataratas o cualquier otra alteración ocular y determinar si el animal requiere tratamiento.











