Una larga fuga de la justicia
Durante seis años, el ex oficial principal de la Policía bonaerense Federico Rodríguez, de 43 años, logró evadir a las autoridades después de ser acusado de robar drogas a narcotraficantes y crear causas falsas para su propio beneficio. Su suerte cambió el pasado viernes cuando un error de principiante lo delató.
Cambio de rumbo en la investigación
Rodríguez había estado ocultándose con cierto éxito, especialmente tras la reciente condena de su superior en la Delegación de Drogas Ilícitas de San Isidro, el ex comisario Roberto Okurzati, quien fue sentenciado a 17 años de prisión junto a otros colegas de la misma unidad. Sin embargo, tras un año de escuchas telefónicas y seguimientos, su captura se concretó cuando el Escuadrón Buenos Aires de Gendarmería lo localizó en la casa de sus padres, un modesto chalet en el que vivía con sus hermanos, quienes también forman parte de la fuerza policial.
La caída de Rodríguez se produjo cuando, aparentemente descuidado, salió al jardín interior de la vivienda, momento que fue capturado por un dron de Gendarmería. Posteriormente, el juez federal de San Isidro, Emiliano Canicoba, autorizó un allanamiento en la propiedad de José León Suárez.
Los cargos en su contra
Rodríguez se enfrenta a graves acusaciones, siendo señalado como parte de una asociación ilícita dedicada al narcotráfico en la zona de San Isidro. Se le imputa el haberplantado drogas en contra de narcotraficantes y manipulado resultados de investigaciones. Este escándalo también llevó a la destitución de Claudio Scapolán, un fiscal influyente que aún no ha enfrentado juicio oral.
La voz del fiscal
El fiscal federal Fernando Domínguez, a cargo de la investigación, describió cómo los acusados distorsionaron su función para beneficiarse y gestionar el narcotráfico al que debían combatir. «Utilizaron herramientas del estado para promover conductas delictivas», afirmó.
Por su parte, el fiscal de juicio Marcelo García Berro resaltó los peligros que representa esta red de corrupción y abuso de poder. Advirtió sobre los efectos sociales devastadores que provoca el narcotráfico y cómo operan grupos que continúan activos, resaltando la relevancia de asegurar que los imputados reciban las sanciones apropiadas. Además, reveló que muchos narcotraficantes llevan una vida libre gracias a la complicidad de ciertos agentes que deberían hacer cumplir la ley.











