Una oferta inesperada
Gonzalo Bonadeo compartió que estuvo muy cerca de aceptar el cargo de secretario de Deportes durante la presidencia de Néstor Kirchner. Sin embargo, en el último momento decidió no asumir el puesto, a pesar de que había llegado a vestirse para la ocasión. Bonadeo relató que su padre lo aguardaba en la Casa de Gobierno para la ceremonia de asunción, pero finalmente optó por declinar la oferta.
La razón de su rechazo
En una conversación con Mario Pergolini en el programa “Otro día perdido”, emitido por El Trece, Bonadeo explicó que nunca sintió atracción por la idea de convertirse en funcionario, a pesar de haber recibido múltiples ofertas a lo largo de su trayectoria. «Me ofrecieron a veces alguna cosa, ser secretario de Deportes, pero no. Estuve a punto. Mi viejo estaba en la Casa de Gobierno esperando que asumiera, y no fui», recordó con nostalgia.
Una conversación reveladora con Alberto Fernández
Bonadeo también relató las inquietudes que sintió ante esa oportunidad. «Me daba vergüenza decir: ‘sí, juro’ y en ese mismo momento conocer a mi jefe, que era Néstor. Yo no lo había visto en mi vida, él no sabía siquiera lo que yo pensaba», confesó. En el contexto de esta oferta, el periodista mantuvo una conversación con el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para comprender qué esperaban de él en su potencial nuevo rol.
Durante este intercambio, Bonadeo le preguntó a Fernández: «¿por qué? ¿Qué quieren de mí?» A lo que Fernández le respondió: «queremos que tu energía crítica se convierta en energía creativa«. Reflexionando sobre esta peculiar respuesta, Bonadeo añadió con humor: «Todavía el chat GPT no me contestó».
Un dilema personal
A pesar de sentirse honrado por la propuesta, Bonadeo reconoció que no podía abandonar su carrera en los medios. «Fue una experiencia muy fuerte, me honró de alguna manera, pero no daba… Porque, además, tenía que dejar todos los laburos, no puedo estar en una reunión de gabinete y al día siguiente hablar en la radio de la actualidad. Así que no, ahí arrugué», admitió con sinceridad.











