Un reconocimiento inesperado
Carla Wittig ha sido parte fundamental del Go Ahead Eagles, el club de fútbol más emblemático de Deventer, Países Bajos, durante casi tres décadas. A menudo, cruzaba el campo no solo como trabajadora, sino como ferviente hincha, ocupando su lugar habitual en un pequeño rincón del banco de suplentes. Aunque su rol principal fue en la lavandería, donde dedicó 27 años a limpiar los uniformes de los jugadores, su historia tuvo un giro inesperado la semana pasada.
Un merecido homenaje
Antes del inicio del partido entre su equipo y el AZ Alkmaar, Carla fue llamada al césped por los directivos del club, el cual había hecho su debut en julio de 1998 como voluntaria. En una emotiva ceremonia, se le hizo entrega de una placa conmemorativa, que reflejaba sus años de dedicación, acompañada de un álbum fotográfico que encapsulaba su trayectoria. Pero eso no fue todo. Los jugadores y los hinchas prepararon una sorpresa que resonaría alrededor del mundo.
- Una enorme bandera con los colores del club, amarillo y rojo, fue desplegada en la tribuna local.
- La bandera decía: «Carla, ícono del club, gracias por todo«, con un retrato de su rostro.
Además, el equipo salió a jugar con camisetas sobre las suyas que proclamaban: “Carla, ¡gracias!”.
Emoción y legado
Ante estos gestos, Wittig se mostró visiblemente emocionada, llorando mientras se abrazaba a dirigentes y jugadores, agradecida por el reconocimiento que nunca había imaginado recibir. Ese momento marcó un hito en su vida, recordándole su labor silenciosa pero indispensable en el funcionamiento del club, con una afición de miles de personas.
Trayectoria silenciosa
Desde su llegada al Go Ahead Eagles, Carla trabajó inicialmente como voluntaria, lo que significó que durante años no recibió un salario por su esfuerzo. En sus primeros tiempos, su acceso al vestuario fue limitado; era un hombre quien se encargaba de recoger la ropa después de los partidos y entrenamientos. Durante más de quince años, permaneció en la sombra y no aparecía en las fotos oficiales del equipo, lo que reflejaba una falta de reconocimiento hacia su labor.
Sin embargo, el club ha reconocido en años recientes la importancia de su trabajo. En este nuevo contexto, Witig comentaba en una entrevista de 2023 que «los empleados de utilería son valorados y reconocidos como parte integral del equipo», algo que ha cambiado desde sus inicios.
La relevancia de su trabajo
El trabajo de técnicos y jugadores puede ser pasajero, pero aquellos que se encargan de las tareas de utilería, como Carla, se convierten en guardianes de la tradición del club. A lo largo de casi 30 años, se ha asegurado de que cada camiseta, pantalón y par de medias estuviera limpio y listo para el próximo partido.
El último partido ante el AZ Alkmaar no solo fue otro juego de la Eredivisie, sino una celebración de su dedicación. La entrega de la placa y el tributo que recibió de pie por parte de los aficionados fue un claro reflejo de su impacto en el club. Aunque el marcador final fue 0-0, lo trascendente de ese día fue el homenaje que se le brindó a Carla, un instante que quedará grabado en la memoria de todos los presentes.











