El impacto de Marshall McLuhan en los medios
En el año 1964, el mundo comenzó a presenciar la consolidación definitiva de la televisión en los hogares, la proliferación de transistores de radio y los primeros pasos en la computación comercial. En este contexto de innovaciones tecnológicas, un académico canadiense de la Universidad de Toronto publicó un libro que desafió las bases establecidas de la sociología. En el primer capítulo, Marshall McLuhan planteó una idea que, aunque sonaba a paradoja intelectual, se transformó en un axioma fundamental: “El medio es el mensaje”. Con esta afirmación, McLuhan hizo un giro en el debate al proponer que el verdadero impacto de las tecnologías no reside en el contenido que transmiten, sino en cómo nos transforman simplemente a través de su uso.
Una visión profética
A menudo visto como un “gurú de la cultura pop” o un místico de la electrónica, McLuhan no jugaba con las palabras. Ya antes de la existencia de internet, su perspectiva profética identificó que la humanidad estaba creando un nuevo ecosistema sensorial que reconfiguraría su manera de pensar. McLuhan situó su teoría en el contexto de la transición de la era mecánica, basada en la imprenta y la fragmentación, hacia la era eléctrica, caracterizada por la instantaneidad y la interconexión.
Publicaciones innovadoras
En su obra más influyente, Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano, publicada en 1964, McLuhan transformó la percepción de las tecnologías de comunicación, que dejaron de ser vistas como canales neutros y se reconocieron como agentes activos de cambio cultural. Tres años después, en 1967, para ilustrar su teoría, publicó junto al diseñador gráfico Quentin Fiore un experimento visual titulado El medio es el masaje, un error tipográfico que McLuhan decidió conservar para enfatizar cómo los medios nos moldean y generan un masaje sensorial masivo. En este díptico, también acuñó el término “aldea global”, anticipándose treinta años a la infraestructura de internet.
Relevancia en el siglo XXI
La frase de McLuhan es crucial para entender el contexto del siglo XXI, ya que desmonta la trampa del contenido. Tradicionalmente, la crítica se centraba en evaluar si los programas eran educativos o simples, y si los periódicos presentaban verdades o mentiras. Según McLuhan, este enfoque era equivalente a juzgar la relevancia de un automóvil únicamente por lo que transporta, sin considerar cómo transforma las ciudades y el ritmo de la vida diaria.
La fragmentación de la atención
En la actualidad, este análisis cobra una dimensión inquietante. El verdadero “mensaje” de plataformas como TikTok o Instagram no se encuentra en el contenido de sus videos, sino en la fragmentación de la atención y la necesidad constante de estímulos mediante scroll infinito, evidenciando la mercantilización de la privacidad. McLuhan planteaba que los medios transforman profundamente nuestras relaciones interpersonales.
La naturaleza de los medios
En su enfoque, McLuhan consideraba a los medios de comunicación como “extensiones” de las facultades humanas: la rueda como extensión del pie, el libro del ojo, la ropa de la piel, y los circuitos eléctricos como una extensión directa del sistema nervioso central. Desde esta “antropología de los sentidos”, advertía que al habitar un entorno tecnológico sin una comprensión profunda de su naturaleza, las personas tienden al “entumecimiento”, un estado casi sonámbulo donde somos moldeados por nuestras propias herramientas.
¿Quién fue Marshall McLuhan?
Marshall McLuhan, nacido en Edmonton, Canadá en 1911, comenzó su formación en Ingeniería en la Universidad de Manitoba y luego se especializó en Literatura Inglesa en la Universidad de Cambridge, donde obtuvo su doctorado. Se desempeñó principalmente como profesor en la Universidad de Toronto, donde fundó el reconocido Centro de Cultura y Tecnología, un espacio clave para los estudios de medios en las décadas de 1960 y 1970.
Su figura trascendió el ámbito académico y se convirtió en una celebridad, incluso apareciendo en un cameo en la película Annie Hall (1977) de Woody Allen. Entre sus obras más importantes se encuentran La galaxia Gutenberg: La génesis del Homo Typographicus (1962), que analiza cómo la imprenta cambió la mente humana, y el mencionado Comprender los medios de comunicación. También escribió El medio es el masaje (1967) y Guerra y paz en la aldea global (1968), donde reflexionó sobre los efectos psíquicos y sociales de la rapidez en los entornos electrónicos. Tras sufrir un derrame cerebral que afectó su habla, McLuhan falleció en Toronto en diciembre de 1980, a los 69 años, dejando un legado de ideas que comenzaron a ser entendidas plenamente en el nuevo milenio.











