Importancia de la ortografía en la comunicación
En un entorno donde la inmediatez predomina, se podría pensar que la ortografía ha pasado a un segundo plano. Sin embargo, redactar textos coherentes y libres de errores es fundamental en todos los ámbitos. A nivel laboral, la correcta escritura refleja las habilidades y conocimientos de una persona, contribuyendo a crear una imagen profesional que transmite seriedad y confianza. Por el contrario, los errores ortográficos y de sintaxis pueden generar una percepción negativa, sugiriendo desinterés o falta de preparación.
Además, la capacidad de una persona para elaborar un texto bien redactado puede reflejar su personalidad y su voluntad de establecer una comunicación efectiva con los demás. Aunque no es fácil lograrlo, la práctica constante y el dominio de las estructuras del idioma son claves; en este sentido, la lectura se presenta como un gran aliado para enriquecer el vocabulario.
Recomendaciones sobre redacción
La Real Academia Española (RAE) se ha convertido en la entidad principal para la regulación lingüística, promoviendo normas que buscan la unidad del idioma español en el mundo hispanohablante. La Fundación del Español Urgente (Fundéu), en colaboración con la RAE, proporciona en su sitio web consejos útiles para resolver inquietudes lingüísticas como la correcta escritura de palabras o expresiones.
Con motivo de la celebración de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes y Jefas de Estado y Gobierno en Madrid, los días 4 y 5 de noviembre, se ofrecen a continuación algunas claves lingüísticas para mejorar la comunicación relacionada con el evento:
- La expresión XXX Cumbre Iberoamericana debe escribirse con mayúscula inicial en cada uno de sus términos significativos.
- Para referirse a la edición, se puede utilizar el ordinal escrito en letra (trigésima) o su abreviatura en número arábigo (30.ª), que también se puede leer como cardinal (treinta).
- Al mencionar el 35.º aniversario, se puede optar por el ordinal en dos palabras (trigésimo quinto) o como una sola (trigesimoquinto, sin tilde).
Además, la cumbre iberoamericana se escribe en mayúscula cuando se refiere a una en particular, pero se debe utilizar minúscula en un contexto más general. Por ejemplo, debería decirse: «Las cumbres iberoamericanas cumplen treinta ediciones».
Desde 2014, esas reuniones ya no se celebran anualmente, sino bienalmente, lo que evita la confusión con “bianual”, que se refiere a eventos que ocurren dos veces en un año. En cuanto a los nombres de los países, es correcto utilizar el artículo (la) Argentina, (el) Brasil, (el) Uruguay, (el) Perú, (el) Paraguay y (el) Ecuador, mientras que para República Dominicana se aconseja su utilización. En estos casos, el artículo se escribe en minúscula y se puede incluir en una contracción, como en: «La presidenta del Perú viajará a Madrid para participar en la XXX Cumbre Iberoamericana».
Sin embargo, en el caso de El Salvador, el artículo forma parte de su nombre y no debe omitirse. Asimismo, los sustantivos que designan cargos se utilizan con minúscula, independientemente de su rango: rey, jefe de Estado, presidente del Gobierno, ministro de Asuntos Exteriores, entre otros.
La función de la RAE
La Secretaría General Iberoamericana, como nombre de una institución, se escribe con mayúscula, mientras que el secretario general iberoamericano se escribe en minúscula. Los términos como reunión, encuentro, foro o sesión deben escribirse en minúscula, a menos que formen parte de un nombre propio, como en Foro Digital Iberoamericano.
En lo que respecta a la locución latina pro tempore, significa ‘temporal o transitoriamente’ y debe escribirse en cursiva y sin tilde. También se permite la forma adaptada protémpore, común en español americano.
Uno de los temas predominantes en la cumbre será el desarrollo sostenible. Ambas formas, sostenible y sustentable, son aceptadas, aunque la primera es más habitual en España y la segunda más empleada en América.
Según la Ortografía de la lengua española, los términos importantes en títulos de documentos oficiales, como acuerdos y tratados, deben llevar mayúscula inicial: Carta Iberoamericana de Principios y Derechos en los Entornos Digitales, Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos, sin necesidad de cursivas ni comillas.
Historia y críticas a la RAE
La RAE fue fundada en Madrid en 1713 por el octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, con el objetivo de preservar el uso correcto de la lengua y su unidad en constante evolución. Desde sus estatutos más recientes, actualizados en 1993, su tarea principal ha sido “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”.
Este compromiso se manifiesta en la política lingüística panhispánica, en conjunto con otras 22 academias que son parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951. En la actualidad, la RAE cuenta con 46 académicos, incluidos el director y otros miembros de la Junta de Gobierno, elegidos para mandatos temporales.
A pesar de su relevancia, la RAE ha recibido críticas por no reconocer palabras o expresiones recientes, especialmente aquellas nacidas con el auge de las redes sociales. Una de las últimas controversias fue acerca del lenguaje inclusivo. Para abordar esta problemática, en 2020 se lanzó el Observatorio de Palabras, un repositorio digital con información sobre palabras o significados que no figuran en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) pero que generan dudas sobre su uso.
Este contenido es provisional, ya que no está incluido en las obras académicas y podría cambiar con el tiempo, aunque eso no garantiza su aceptación general.











