Una singular tradición en Filadelfia
En la previa del partido de la Copa del Mundo entre Brasil y Haití, la ciudad de Filadelfia fue testigo de una situación poco común. Centenares de aficionados brasileños se agruparon frente al Museo de Arte con el fin de rendir homenaje a la famosa estatua de Rocky Balboa. Sin embargo, el propósito iba más allá de simplemente tomarse una foto; buscaban evitar que la conocida «maldición de Rocky» afectara a su equipo y, en su lugar, deseaban que recaiga sobre su más acérrimo rival, la selección argentina, actual campeona del mundo.
El simbolismo de la estatua de Rocky
La estatua, situada en las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, se ha convertido en un emblema de la resiliencia y el orgullo de la ciudad. Según cifras del Philadelphia Visitor Center, anualmente alrededor de 4 millones de personas visitan este lugar que se volvió icónico por la célebre película en la que Sylvester Stallone dio vida a Rocky. Este monumento de tres metros de altura no solo atrae turistas, sino que también alberga una singular tradición: vestir a Rocky con camisetas de equipos visitantes suele ser un presagio de derrota para esos equipos.
Precauciones de los hinchas brasileños
Consciente del peso de esta superstición, los hinchas brasileños que viajaron a Filadelfia optaron por no tentar a la suerte. Nadie decidió cubrir la estatua con los colores de Brasil. Algunos seguidores levantaron carteles advirtiendo: “¡Está totalmente prohibido ponerle una camiseta de Brasil a la estatua de Rocky!”. Otros formaron un cordón de seguridad para asegurarse de que ningún elemento verde y amarillo se acercara al bronce.
La historia de la maldición
La fama de la maldición ha aumentado, incluso más allá de su ciudad de origen. Aficionados estadounidenses han aprendido a no vestir a la estatua tras observar que esa acción predecía la derrota de sus equipos. Episodios similares se han registrado en eventos internacionales. Durante el Mundial, hinchas de Ecuador colocaron una camiseta sobre la estatua y posteriormente, su selección perdió 1-0 contra Costa de Marfil.
Un giro inesperado
En un giro curioso de los acontecimientos, un fanático dejó una camiseta alternativa de Argentina en los pies de la estatua, intentando transferir la maldición a la selección albiceleste. Este gesto fue bien recibido entre los presentes, que esperaban que así fuera el equipo rival quien sufriera las consecuencias de la superstición durante el mundial.
Un contexto histórico
La historia detrás de la estatua se remonta a la época de las películas, cuando el museo solicitó su remoción. Sin embargo, la demanda popular llevó a su reinstalación en el 2006 en su actual ubicación. Desde entonces, se ha convertido en un ícono global, siendo anfitrión de diversas celebraciones y rituales asociados a la suerte.
El mundial y la selección de Brasil
La selección brasileña se encuentra atravesando una sequía de títulos en Copas del Mundo, sin triunfos desde el torneo de Corea-Japón 2002. El encuentro contra Haití era crucial para brindar al equipo la oportunidad de conseguir su primera victoria en este campeonato, luego de un empate ante Marruecos en su debut. Los aficionados, conscientes de la relevancia del partido y del impacto de las supersticiones, decidieron proceder con cautela.
Reflexiones de la Oficina de Turismo
Tras la experiencia de Ecuador, la Oficina de Turismo de Pensilvania se pronunció en su cuenta de Instagram: “Pensilvania los recibe con afecto y les desea la mejor de las suertes en sus próximos cotejos del Mundial en Filadelfia. Como buenos anfitriones, quisiéramos compartir información sobre un fenómeno bien documentado en Philly: la ‘maldición de la estatua de Rocky’ (The Rocky Statue Curse)”. Posteriormente, añadieron: “Lamentamos no haber compartido este comunicado antes del fin de semana. Innumerables equipos de fútbol americano que han vestido a Rocky con sus colores, posteriormente han perdido. Ecuador lo hizo el fin de semana. ¿Coincidencia? Lamentablemente, la historia dice que no… ¡Filadelfia no puede esperar para recibirlos! (Pero Rocky no necesita su uniforme)”.











