La eterna fascinación por Alicia en el País de las Maravillas
Recientemente, he encontrado varias series de streaming que rinden homenaje a diversos personajes de Alicia en el País de las Maravillas. Siendo una lectora apasionada desde mi niñez, sentí una punzada de tristeza al darme cuenta de que la obra de Lewis Carroll no formaba parte de mi biblioteca personal y que mi conocimiento sobre la historia era muy limitado. Mientras reflexionaba sobre cómo subsanar este vacío, un recuerdo llegó a mi mente: Alberto Manguel, quien en 2015 confesó haber comenzado a leer la Divina Comedia «tarde», es decir, alrededor de los 60 años. Si una figura tan erudita como él puede reconocer un vacío en su vasta experiencia de lectura, ¿quién era yo para no buscar una copia de uno de los libros más fundamentales de la infancia?
La búsqueda de un clásico
Con un poco de timidez, me adentré en una librería de Buenos Aires hace unos días y pedí un ejemplar. A lo cual, la amable empleada me preguntó: «¿Para qué edad?» Su pregunta me tomó por sorpresa. Incómoda, respondí: «Para una adulta que nunca lo leyó». La joven, con una sonrisa, subió a una escalera y eligió un libro, explicando: «Este tiene el texto completo, pero pocas ilustraciones. Así la historia fluye mejor. Si fuera para una niña, le ofrecería un ejemplar con más dibujos». Con una sonrisa, cerró la venta con la frase: «Alicia es para todas las edades».











