La disputa en Bariloche
En Bariloche, un punto clave en la historia argentina, se encuentran dos visiones del turismo en conflicto. De un lado, la aspiración de que los hijos de trabajadores y estudiantes de todo el país puedan descubrir la Patagonia. Del otro, la propuesta de un complejo hotelero de lujo, rodeado de naturaleza, montañas y uno de los más bellos lagos de la región. En el centro de esta controversia se halla Alan Faena, un empresario que ha hecho de su nombre una marca internacional conectada al lujo, el diseño y la hotelería.
Frente a Faena, un grupo de vecinos y ambientalistas barilochenses han decidido llevar su preocupación a los tribunales, cuestionando el impacto que tendría un gran proyecto inmobiliario en esa área. La controversia se centra en las costas del lago Moreno, cerca del Circuito Chico, uno de los paisajes más bellos de la Patagonia.
Un vistazo a la historia
Para comprender esta situación actual, es necesario retroceder más de ochenta años. En 1944, cuando Bariloche aún no era el destino turístico internacional que conocemos, el Estado nacional reservó unas 47 hectáreas junto al lago Moreno para crear campamentos educativos, buscando acercar a estudiantes argentinos a la naturaleza.
Nueve años después, el 31 de diciembre de 1953, Juan Domingo Perón firmó un decreto mediante el cual el Hotel Ministro Pistarini y sus instalaciones fueron transferidos al Ministerio de Educación para su uso en el turismo escolar. En aquellos tiempos, el turismo era parte de una transformación social significativa, con vacaciones pagas y hoteles destinados a familias trabajadoras, marcando una época en la que descansar no debía ser un lujo exclusivo.
Cambios en el uso del terreno
El hotel del lago Moreno se convirtió en un punto de encuentro para estudiantes y docentes, siendo la primera experiencia con la nieve y los lagos patagónicos para muchos. Sin embargo, con el paso del tiempo, su administración cambió y llegó a estar vinculada a OSPLAD, la obra social de los docentes, quien recibió el predio de forma gratuita a inicios de los años 2000.
En 2004, el hotel cerró sus puertas y, en 2008, el terreno fue vendido a un grupo inversor relacionado con Alan Faena por aproximadamente 15 millones de dólares. Así, aquellas tierras con un enfoque social y educativo pasaron a formar parte de un proyecto turístico privado, lo que no estuvo exento de controversias.
El Concejo Deliberante de Bariloche incluso solicitó estudiar la posibilidad de recuperar la propiedad ante la pérdida de su propósito original. Es importante aclarar que Perón no donó el hotel, ya que su gobierno se encargó de una transferencia estatal para fines educativos.
La situación actual y el conflicto ecológico
Actualmente, se planea un desarrollo de cerca de 33.000 metros cuadrados, que incluiría un hotel de lujo, cinco aparthoteles y 31 cabañas, todo bajo el sello de Faena. Sin embargo, la discusión actual va más allá de la historia de la propiedad; vecinos y ambientalistas advierten sobre las repercusiones que un complejo de este tipo podría tener en un entorno ecológicamente sensible, cerca de reservas naturales y bosques.
- Interrogantes sobre el impacto de las construcciones.
- Preocupaciones por la circulación vehicular y la infraestructura necesaria.
- Consecuencias agregadas de otros proyectos inmobiliarios en la zona.
El municipio defiende que los desarrollos tienen las autorizaciones y evaluaciones ambientales requeridas. La controversia legal se centra en si estos procesos fueron adecuados y la necesidad de una evaluación integral de sus impactos.
La situación ha llegado a los tribunales de Río Negro. El pasado 14 de octubre, la jueza Marcela Trillini emitió una medida cautelar que suspendió las obras en los predios de dos desarrollos turísticos, incluyendo al de Faena.
El 22 de octubre, la Justicia modificó la decisión, excluyendo a Cauma de la prohibición, pero manteniendo la restricción sobre la propiedad de Faena, lo que implica que las obras en su terreno continúan bajo la medida cautelar.
Reflexiones sobre el patrimonio
Aunque esta cautelar no establece una sentencia definitiva ni declara ilegal el proyecto, busca proteger la situación mientras se examinan los cuestionamientos. Esta disputa no se limita a cuántos metros cuadrados pueden construirse, sino que también plantea interrogantes sobre la conservación del patrimonio y cómo se redefinen los usos de la tierra.
En 1953, el hotel fue concebido para que los estudiantes de todo el país conocieran Bariloche. En 2026, las mismas tierras albergarían un complejo dirigido a un perfil turístico diferente. No se debe ver como incompatible la inversión privada con la protección del medio ambiente; la Patagonia necesita infraestructura y empleos, pero también cuidar sus recursos naturales.
Sin embargo, la historia del antiguo Hotel Ministro Pistarini exige una reevaluación del conflicto, recordando que las tierras tienen memoria. Detrás de cada discusión sobre permisos y medidas cautelares surge la pregunta de para quién fueron originalmente concebidos esos paisajes y cómo decidimos utilizarlos en la actualidad.











