Decisión polémica del intendente
Un día de otoño soleado y tranquilo transformó la imagen de San Carlos de Bariloche, ya que el intendente Wálter Cortés llevó a cabo una drástica remodelación del paisaje de la Costanera junto al lago Nahuel Huapi. Cortés ordenó la tala de todos los pinos, incluidos los que están alrededor de la iglesia Catedral, una decisión que ha generado un amplio debate en la ciudad.
El intendente, decidido, lideró esta acción personalmente, armado con guantes, casco y motosierra. Tras la finalización de la primera fase de la tala, que se extendió por dos cuadras desde el Centro Cívico hacia el Puerto San Carlos, los residentes de Bariloche se encontraron con una nueva Costanera, que parecía más amplia y luminosa, ofreciendo vistas renovadas del lago y de los árboles ya plantados en un esfuerzo por incorporar especies autóctonas.
Reacciones a la tala
Sin embargo, la decisión ha provocado una feroz controversia. Mientras algunos ciudadanos la aplauden, recordando que estas modificaciones eran solicitadas desde hace tiempo, otros han criticado fuertemente la tala, definiendo a los pinos como parte del “patrimonio histórico” de Bariloche, legado del arquitecto Exequiel Bustillo, quien, en los años 30, promovió la imagen turística de la ciudad.
Los pinos fueron plantados por estudiantes de la Escuela 16 más de diez años después de la finalización de la catedral. Los opositores a la tala arguyen que se trata de un daño ambiental significativo y una medida que se tomó sin el debido consenso. En contraposición, los defensores de la acción destacan que los pinos son una especie invasiva en la Patagonia, asociándolos con los recientes incendios forestales y señalando que su vasta red de raíces ha dañado el pavimento de la Costanera.
Declaraciones del intendente y críticas
Los debates se intensificaron en las redes sociales, donde se intercambiaron fotos del antes y el después de la Costanera. Cortés justificó la decisión diciendo: «La seguridad de la gente es la prioridad. Los pinos son muy viejos y han causado accidentes. La caída de una rama ya resultó fatal en el pasado». Añadió que la tala también mejora la visibilidad de la Catedral y del lago.
Críticos de la medida, que incluyen a sectores ambientalistas y políticos de la oposición, hicieron notar que el intendente, de origen peronista, había traído consigo a la Intendencia un enfoque vecinalista, pero se vieron decepcionados por esta acción. La oposición y grupos como la organización ambiental Árbol de Pie argumentaron que los pinos fueron sembrados por la comunidad y poseen valor cultural.
Permisos y sanciones
A pesar de que la Municipalidad notificó al Servicio Forestal Andino y obtuvo un permiso para realizar la tala, este organismo sancionó al municipio por realizar la acción sin la debida autorización, contabilizando que se habían talado 40 árboles más de los permitidos. Sin embargo, la Subsecretaría de Recursos Forestales respaldó al municipio, afirmando que se trató de una medida justificada por motivos de seguridad y ordenamiento urbano, mandando además que se presente un plan de reposición de árboles.
Planes de reforestación
El intendente Cortés defendió su postura, afirmando que los pinos habían cumplido su ciclo biológico. «Son árboles viejos que se vuelven quebradizos y peligrosos. Al cortar esos pinos, estamos empezando un programa de reforestación con especies nativas para la ciudad». Agregó que el plan abarca la recuperación del Puerto San Carlos y la mejora de la infraestructura de la zona.











