Detención de anestesista en el Hospital Bernardo Houssay
El médico cardiólogo Jorge Tartaglione ha compartido sus opiniones en relación con la reciente detención de una anestesista del Hospital Bernardo Houssay, ubicado en Vicente López. Esta profesional, identificada como Florencia Amaya, fue arrestada tras la identificación de faltantes de medicamentos controlados en la farmacia del centro de salud. Se constató que habría utilizado una receta falsa para obtener fentanilo y midazolam, lo que generó alarmas cuando se descubrió que la supuesta paciente no estaba registrada en el hospital.
Un problema de adicción
En el análisis del comportamiento de estas profesionales de la salud, Tartaglione ha enfatizado que se trata de un fenómeno relacionado con la adicción. «Son enfermos, adictos y por eso roban de los hospitales», afirmó. Además, advirtió sobre la gravedad de la situación al considerar que, en ocasiones, quienes reconocen su consumo están atravesando un cuadro severo de salud: «Debe estar muy mal, muy enferma, y por eso lo admite».
La responsabilidad de las instituciones
Respecto a cómo deberían actuar las instituciones ante tales circunstancias, Tartaglione fue categórico: «Quienes están enfrentando una adicción de este tipo no pueden ejercer su profesión«. Consideró que deben ser desvinculados de inmediato de sus funciones, citando el ejemplo del Hospital Italiano, que ha tomado medidas rápidas en situaciones similares. También planteó preocupaciones sobre los sistemas de control interno, preguntándose: «Lo difícil de entender es cómo no se dieron cuenta«.
Acceso y riesgo en la profesión
El cardiólogo explicó por qué los anestesistas son frecuentemente implicados en casos de este tipo. Según su perspectiva, el problema no radica únicamente en el estrés laboral, sino en la accesibilidad a sustancias altamente adictivas. «Tienen mayor accesibilidad, la cercanía con el consumo«, indicó.
Consecuencias de la adicción en la carrera médica
Tartaglione también destacó la extensa formación académica que requiere la especialidad de anestesista, que implica un total de dieciocho años de estudio entre la carrera de medicina y la residencia. Advirtió sobre el riesgo de perder dicha carrera debido a la adicción, enfatizando que: «Lo perdés porque generás una enfermedad«. Finalmente, subrayó la necesidad de ser cuidadosos al abordar este tema, especialmente ante insinuaciones que puedan vincular el consumo de estas drogas con el ámbito sexual: «No es para incentivar el consumo, hay que tener mucho cuidado con eso».











